“The Bleeder”, Más Extraño Que La Ficción.

Se ve, en la pantalla de cine, un suceso real transmitido en un televisor: John G. Avildsen está recibiendo el premio Oscar a Mejor Director por su trabajo en “Rocky” y, a continuación, produce sonrojos en el espectador ver a un joven Jack Nicholson anunciando el premio a Mejor Película para el mismo filme. Quien, desde la ficción del largometraje ve las imágenes tomadas de un archivo documental verdadero, es el personaje de Chuck Wepner (interpretado a las mil maravillas por el actor Liev Schreiber), cuya vida y profesión fue, en la década de los años setenta, la principal inspiración de Sylvester Stallone a la hora de escribir el guion que lo llevaría al estrellato máximo, el de “Rocky“.

La anterior situación, bizarra hasta el paroxismo, es la mezcla de realidad y ficción que constantemente coloca ante nosotros “The Bleeder“, o “Chuck” o, por su título en español, “La Leyenda“. Es, todo el metraje, un ejercicio cinematográfico poderoso  y fascinante, al ser nada más que una historia de ficción enfrascada en contar los acontecimientos que inspiraron a una persona de la realidad para crear un icónico personaje del cine.

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La pelea que creó “Rocky”. (Foto Cortesía de Cine Colombia)

Pero el ejercicio de meta realidad hecho cine, bastante sencillo de apreciar por el espectador durante el disfrute del visionado, se profundiza con el estilo escogido por el director canadiense Philippe Falardeau (nominado al Oscar por su “Monsieur Lazhar“) a la hora de contar la historia. Y es que uno de los debates más álgidos de los amantes del cine a nivel mundial es el que se desata al filosofar sobre si la Academia se equivocó, o no, a la hora de premiar a “Rocky” con su dorada estatuilla, puesto que al otorgárselo, dejó como meros nominados a Martin Scorsese y su obra clásica “Taxi Driver“. La anécdota supera por mucho su condición de meramente informativa en este contexto, porque simple y llanamente, “The Bleeder”, la historia que cuenta la historia que inspiró a Stallone para escribir su “Rocky”, es una obra al más puro estilo Scorsese.

El cineasta de Nueva York, ídolo de todo aquel que se haya puesto detrás de una cámara con intenciones de hacer arte cinematográfico, comenzó su carrera en el mundo del documental, creando un estilo propio de mezcla de géneros y narrativa. Más aún, entre una de las  tantas entrevistas que Peter Brunette recopiló para el libro “Conversations With Martin Scorsese“, se deja leer una confesión del afamado director donde deja saber que nunca había podido superar el estilo documental en toda su carrera. Eso, claro, lo dijo antes de haber realizado “Silence“.

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Philippe Falardeau. Foto Cortesía de Cine Colombia.

Y ese estilo hace presencia, con notoriedad, en cada escena de la película de Falardau. Una obsesión por el detalle, retratado en todas las áreas del diseño de producción (escenarios, vestuarios, peinados) que crean una bella obra audiovisual. Pero, más allá de eso y sobre todo, su influencia se nota en su forma de narrar. “Goodfellas” y “Casino“, las dos producciones sobre la mafia más poderosas de Scorsese,  fueron adaptaciones muy libres sobre hechos reales y, para ellas, el cineasta (junto al periodista y autor Nicholas Pileggi) crearon una especie de reportaje cinematográfico, donde una poderosa voz en off  iba contando los hechos, en perfecto complemento de lo sucedido en las imágenes. Exactamente esa misma descripción se podría usar para la narrativa de esta película.

Sin tener el estilo salvaje de movimientos de cámara y edición que hicieron famoso al maestro del séptimo arte moderno, “The Bleeder” se siente como una película hecha por un cineasta influenciado al máximo por el pequeño hombre de las gafas grandes. Pero no se dice lo anterior con tintes denigrantes, sino por el contrario, con uno de admiración. Porque estipulamos acá que una cosa es copiar un estilo y otra muy diferente entender ese estilo y hacerlo propio.

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Representación de los boletines de una de las peleas de Chuck. (Foto cortesía de Cine Colombia).

Copiar, como decía Victor Hugo, es la esencia de cualquier arte. De hecho, la palabra exacta usada por el famoso poeta era “robar”. Y siempre, la base del buen cine de Scorsese fueron sus personajes. En alguna ocasión confesó que la trama para él se desprendía de las vidas humanas retratadas. Y en pro de transmitir al espectador de la mejor forma posible unas fascinantes personalidades, el director nos acostumbró a una selección de actores brillantes para cada uno de sus papeles en cada uno de sus filmes.

Falardeu hizo exactamente eso acá. Entre un fascinante Liev Schreiber, una deslumbrante Naomi Watts, la siempre espectacular Elisabeth Moss, el portentoso Ron Perlman, la sorpresiva aparición de un irreconocible Jim Gaffigan y el despliegue de talento del joven Pooch Hall, (compañero de Schreiber en “Ray Donovan“) hay toda una gama de actores de carácter que hacen de la película una completa delicia a la hora de ser visualizada. Es gente real; pero muy interesante, al menos así se siente, los hombres y mujeres proyectados en la pantalla.

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Naomi Watts. (Foto Cortesía de Cine Colombia).

Linda, el personaje de Watts, en un momento de la película le dice a Chuck que en él hay mucho más de lo que ve el ojo. Exactamente eso podríamos decir sobre la película en general. Tal y como sucedió con el “Reservoirs Dogs” de Quentin Tarantino, (que era una película sobre un robo, en donde nunca se veía el robo), “The Bleeder” es una película de boxeo en donde el clímax tradicional del género: el entrenamiento inspirador, el esfuerzo idealizado, la pelea de la gloria, acontecen al principio y no al final.

Con ese cambio en la estructura, el filme se ciñe a retratar la vida de un hombre patético, que inspiró una leyenda del cine, transformando con ese agresor acto del guion en un bello drama, mucho más épico en su final que el que retrató Stallone en “Rocky”. La vida de Chuck Wepner inspiró una película maravillosa; pero para él la relación con el filme le contrajo una inmensidad de dificultades que le costó mucho sacrificio a la hora de sobreponerse.

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“Lo lograste Chuck”, le dicen sus amigos al ver su rostro en la portada de “Sports Illustraded”. Foto cortesía de Cine Colombia.

George Lucas dijo alguna vez que las historias heroicas y épicas debían ser contadas una y otra vez, con tal se transmitieran de generación en generación, inspirando a crear mejores hombres con cada una de ellas. No obstante, aunque totalmente acertado en su pretensión, la verdad es que se queda corto el creador de “Star Wars“. No sólo las nuevas generaciones deben ver estas historias, sino que es bueno que aquellos que ya las hemos visto las volvamos a ver. En un mundo donde soñar parece un pecado, este tipo de obras nos recuerdan que no debe ser así.

En un trabajo interesante del audiovisual, las imágenes de archivo se mezclan de manera constante con las producidas por los realizadores, llevando a esa fascinante mezcla de realidad documental y ficción cinematográfica que tiene la película. Lo que en muchos sentidos compagina a la perfección con la obra,  porque en el fondo, no nos podemos olvidar que “Rocky” fue una adaptación de la vida de este hombre a la ficción; pero igual lo es “The Bleeder”. Y esa mezcla de dos historias de ficción en medio de un hecho tomado de la vida real, hacen de esta una película mucho más profunda de lo que a simple primera vista pareciera.

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