“The Autopsy Of Jane Doe”, Horror Para No Ver Solos, Según Stephen King.

Se ha establecido ya, como una ley no escrita, que el cine de terror es uno de alta rentabilidad, fundamentado en un modelo de negocio idílico: bajos costos, altos ingresos. En algunos casos la apuesta trae sus frutos, en otros no, como en cualquier otro emprendimiento. “The Autopsy Of Jane Doe” (traducida al español como “La Morgue”) es el último intento por lograr una taquilla ingente con un presupuesto paupérrimo. Tristemente, la audiencia le ha fallado, hecho incontestable cuando vemos la cifras realizadas a nivel global; y eso a pesar de que la producción cuenta con unas reseñas notorias en su concepto favorable, tanto de público como de crítica.

Por citar una: el gran padre del terror moderno, el mismo Stephen King, ha sido citado comparando el filme como uno a la altura de “Alien” y de lo mejor de David Cronenberg. También, dijo el poderoso escritor que, y no podemos estar más acuerdo, hay que ver la película… “pero no solos”.

André Øvredal se hizo famoso en el circuito de festivales de cine gracias a su obra “Troll Hunter“. El danés, ya con cierto poder en la industria, decidió que su próximo filme sería uno de terror, impactado por el haber visto en una sala “The Conjuring“, uno de los clásicos modernos del género, un adjetivo que podemos darle también a la ópera primera del director de ese filme, la insuperable “Saw“.

Orson Welles postulaba que las limitaciones en la producción son los mejores amigos del artista. Steven Spielberg tiene una anécdota que sustenta lo dicho por su ídolo. Según el “Rey Midas” de Hollywood, la primera escena de “Jaws“, cuando una mujer es hundida al fondo del mar por un tiburón que nunca vemos, (una presentación insuperable del personaje principal), se tuvo que hacer así porque no tenían el robot del animal listo para el momento de la filmación. Eso forzó al cineasta a tomar una decisión limitada, lo que concluyó en el magistral momento ya por todos conocidos.

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Poster De Internet

Øvredal encontró en un guion, escrito por los televisivos Ian Goldberg y Richard Naing, el material perfecto para hacer un gran thriller . Encerrados los personajes en una sola locación, que el título en español devela sin tapujos (una morgue), la historia del filme se va desenvolviendo de manera impredecible y llena de poderosas sorpresas, capaces de crear giros de la trama que siempre agradece el espectador.

Richard Dreyfuss, brillante y reconocido actor, determinaba que el cine era un acto de pretender por parte de los dos sectores involucrados. Los actores pretendían que lo que ellos hacen es realidad, y nosotros pretendemos que lo que pasa en la pantalla es de verdad. Eso, por supuesto, obliga a que la interpretación hecha sea lo más creíble posible, con tal a nosotros nos quede fácil dejarnos llevar por lo exhibido. Por eso, se agradece cuando en una historia de este tipo, el director se esmera en encontrar intérpretes con la capacidad de transmitir al público, de manera sincera, que son personas reales, de carne y hueso, que están honestamente asustados por lo que acontece.

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Brian Cox, Emile Hirsch y, especialmente, Olwen Catherine Kelly

Complementando lo anterior, J.J. Abrams confesaba que una de sus películas favoritas era “Die Hard“, principalmente por la media hora que antecedía a los hechos de acción. Para él, ese espacio era vital porque le permitía conocer y compenetrarse con los personajes, de forma tal que una vez estallan las situaciones críticas, la importancia por lo que sucede es más íntima.

Acá, esa máxima se logra. Brian Cox y Emile Hirsch son creíbles como padre e hijo enfrentados a una situación extraordinaria realmente imposible de superar. Ambos nos importan más allá de la conexión natural desprendida de ver a otro ser humano en esa situación, y eso hace del filme uno poderoso.

Aplausos también por el cuidado dado de parte del director para escoger a Olwen Catherine Kelly, quien interpreta al cadáver. Es claro que el trucaje del medio permite que cualquiera postrado en una cama en una morgue pasara como un ser sin vida. Pero como dijo Ovedrall en una entrevista, en esta era, no se necesita que alguien parezca muerto, las audiencias deben creer que el cuerpo allí es uno inerte.

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Un bello cadáver

Olwen Catherine fue seleccionada por su capacidad para controlar la respiración, una especialidad producto de practicar yoga. Eso, permitió al director no sólo una interacción más fuerte entre los personajes en el set, sino además que a su vez, se presentara un desarrollo de planos más largos, secuencias más ambiciosas y todo un montaje más realista.

La sumatoria de todo lo anterior hace de “The Autopsy Of Jane Doe” una buena dosis de cine de horror. El uso de los esenciales del género hacen presencia acá y los sustos están garantizados; pero cuando hay una historia detrás, unos personajes desarrollados y un buen trasfondo a todo lo que acontece, el impacto producido es mucho mayor. Todo está diseñado para producir un sincero pánico en las audiencias, que es una de las razones para ir al cine.

El miedo, como la mayoría de los sentimientos creados por el hombre, es contagioso. Una persona asustada a nuestro lado es capaz de impregnarnos su temor sin nosotros quisiera saber qué ha pasado. En el cine pasa igual. Cuando se ve un filme de esta categoría, con personas allende a nuestra silla muertas de miedo, el efecto es exponencial y la experiencia mucho más profunda. Y esta película, lo logra.

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Brillante recurso narrativo

 

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