De Sergio Leone, Un Genio Por Conocer.

El cine es un arte que necesita del cambio para evolucionar, pero que está dominado por una industria temerosa a las nuevas ideas. Esa disyuntiva permite, no obstante, que de vez en cuando salgan piezas audiovisuales capaces de renovar las reglas que definen a un género y que supera las visiones conservadores de los ejecutivos. En esos oasis de libertad artística transgresora y éxito comercial masivo, nacen leyendas que incitan la adoración de sus contemporáneos, la que se va renovando con cada visionado que de sus obras se van dando en cada nueva generación. Alfred Hitchcock, por ejemplo, transformó el género del suspense y, Sergio Leone, con sus seis películas, enterraría sólo para hacer renacer el más americano de éstos, el western.

Y de ese quehacer irreverente sobresale “Once Upon A Time In The West“, el último spaghuetti western dirigido por Leone, considerado en cualquier lista seria de cine como uno de las mejores exponentes del género en toda su historia. Para este blog, la sentencia es tajante: es el mejor jamás creado. Es éste un filme con absolutamente todo para considerarse un clásico de culto, con la capacidad de atraer nuevos adoradores por todos lados a cada momento en que alguien tiene la oportunidad de disfrutarlo.

"Once Upon A Time In The West", de Sergio Leone
Un cuadro clásico al mejor estilo de Sergio Leone.

La genialidad con la que Leone filmó la obra es palpable a cada plano. Hay en ella una inmensa capacidad para hacer mucho con poco. Se siente un avanzando uso del sonido y de la música (George Lucas se inspiró en él para desarrollar la partitura que habría de hacer John Williams para “Star Wars“), un poderoso uso del formato panorámico, así como la excelente caracterización que de sus actores logró. Todo esto, implantado en este filme hasta llegar al paroxismo, hace parte de la signatura que inmortalizaría al director.

Pero más allá de su impresionante manejo de lo técnico, donde contó con genios como Tonino Delli Colli en la dirección de cinematografía, quienes enfocaron todo su esfuerzo en contar una increíble historia (en el guion de trabajaron unos desconocidos Dario Argento y Bernardo Bertolucci), la verdadera importancia de “Once Upon A Time In The West” radica en que con ella Sergio Leone fue capaz de reescribir el género que él mismo habría de redefinir con sus primeras tres piezas audiovisuales. Y eso, sencillamente, es algo único.

Sergio Leone
En su época como asistente de director.

En los años sesenta, en Hollywood se había puesto de moda las producciones sobre el pasado europeo. Bien fuera el Imperio Romano o la Antigua Grecia, las antiguas civilizaciones del viejo continente tenían fascinado al público de los Estados Unidos, de la misma manera que hoy los tiene embobados las sagas de superheroes. Muchas de esas producciones aterrizaron en Italia para su realización, buscando se les facilitara el retratar los paisajes de las historias y, por supuesto, donde se podrían contratar técnicos muy buenos y muy baratos. Uno de ellos, tal ve el más entusiasta y enérgico de todos, sería más tarde conocido por toda la cinefilia mundial como Sergio Leone.

De allí su salto a la dirección estaba casi que asegurado y Leone se enfrascó en la creación de tres películas del género que más adoraba, el western, tal vez porque era allí donde su más grande ídolo, el racista John Ford, se había lucido más. Para sus primeras producciones, el joven e idealista italiano soñaba contar con artistas de la talla de Henry Fonda y Charles Bronson, los que rechazaron la invitación de manera tajante. Pero, para su fortuna, un desconocido Clint Eastwood habría de aceptar la oferta, puesto la veía como una oportunidad única para pasar unas vacaciones pagadas en España con su esposa. Con la llegada a la empresa de un antiguo compañero de colegio, al que Leone no recordaba, un músico de conservatorio de Roma llamado Ennio Morricone, comenzaba toda una nueva era en el cine.

The Good, the bad and the Ugly Clint with Serio Leone
Filmando Leone y Eastwood

Los dos, gracias a aceptar trabajar en una película italiana de un director desconocido, concluyeron con un trabajo que los llevaría a convertirse en la leyenda que hoy en día son. Eastwood sería reconocido en todo el globo por el personaje que creó para Leone, agrupadas éstas bajo el título comercial de la “Trilogía Del Dolar” (conformada por “A Fistful of Dollars” (1964), “For a Few Dollars More” (1965) y “The Good, the Bad and the Ugly” (1966)), con el que no sólo transformó completamente el prototipo de héroe del viejo oeste, sino que enterró por completo el arquetipo del pasado. Después de Leone y Eastwood, los valientes personajes de John Wayne, Jimmy Stewart y Gary Cooper, todos figuras del más clásico cine de vaqueros estadounidense, se sintieron insulsos, bobalicones y un poco ridículos, frente a la crueldad y astucia con la que actuaba el nuevo héroe de acción.

Y es que es evidente que un mundo duro, cruel, injusto y violento, como es el universo donde se ubican estas historias, sólo sobreviven los más fuertes e inescrupulosos; uno donde no hay espacio para esas historias de amor ideales entre un hombre honesto y recto, que no se corrompe ante nada, y que gana mil batallas siendo justo con sus enemigos, mientras ellos son injustos con él. “El hombre sin nombre” (aunque en cada una de las películas sí tiene un nombre: Joe, El Manco y Blondie) gana sus batallas porque es más rápido, más malo y más malicioso que todos sus enemigos; algo que era casi un sacrilegio para las historias clásicas del viejo oeste.

Clint Eastwood
Preparando Una Escena Para Un Filme De Leone

Muchas veces, las anécdotas describen las situaciones mejor que cualquier concepto. En una de las más llamativas de ese tiempo, se decía que mientras Don Siegel estaba dirigiendo a Wayne en un film, el director le pidió al actor que le disparara por la espalda a un maleante. El interprete le espetó que él no disparaba de esa manera, a lo que Siegel le respondió “Eastwood sí lo haría”. Cuenta la leyenda que John Wayne se enfureció como nunca, y le dijo al director: “me importa un +*“´- lo que ese muchacho haga“. El hecho claro está, era que le importaba y lo había afectado, dado que desde que Leone y Eastwood se juntaron, el western clásico dejó de verse como una historia de héroes, y se comenzó a parecer más a un cuento de hadas muy alejado de la realidad.

Y es, si hace un poco el esfuerzo, comprensible el por qué del rechazo en los estamentos conservadores de Hollywood y su público local a la propuesta de Leone. El western es una representación visual de los ideales estadounidenses, una transformación de su historia negra en un cuento de héroes, en el que cambiaron el genocidio que con los aborígenes cometieron, en un mito de una nación que llegó a un país abandonado y dominado por unos demoníacos indígenas a los que había que eliminar, para que el pueblo elegido pudiera establecerse y desde allí esparcir su loable ideología a todo el planeta. La mejor representación de ese pueblo idílico estaba en los personajes principales de las películas de westerns, ese héroe inmaculado e incorruptible, que ahora un italiano, que nunca había pisado suelo estadounidense, estaba destruyendo por completo.

sergio-leone-clint-eastwood-fistful-dollars
Leone y Eastwood en “A Fistful Of Dollars”

En esa trilogía también nació una de las relaciones y colaboraciones que más han ayudado en el legado que Leone ha dejado en el cine. Con Ennio Morricone, compositor fetiche del italiano, la relación entre música e imagen llegó a un nuevo nivel. Es tanto así que Sir Christopher Frayling comentaba que los westerns de Leone eran los primeros videoclips de la historia, postulado que hacia basándose en el hecho de que para las secuencias musicales primero se componía la música y luego se trabajaba en las escenas, dictaminando los compases de las canciones el corte de éstas. Ésto es algo con lo que concuerda Quentin Tarantino, quien manifestó en Cannes que se podría argumentar que Leone es la génesis de MTV. Esa forma de composición generaba una relación extraña, pero muy atractiva entre música e imagen, presentando una novedosa y exquisita nueva forma de combinarlos.

La música de Morricone ha encontrado su espacio en la historia del cine y del sexto arte. Pero fue en lo que hizo junto al cineasta donde alcanzó la tan merecida fama y gloria. Esa colaboración lo catapultó como un músico novedoso y original como ningún otro. Su obra, un arte extraño, compuesto sobre exóticos instrumentos poca veces usados en las composiciones más clásicas, impactaron profundamente a las audiencias mundiales. En honor a la verdad, parce ser que Leone le pidió al maestro italiano que analizara el trabajo de Dimitri Tiomkin como referencia a lo que él quería, y con esa base es que Morricone pudo, para estas películas, crear algo tan único y diferenciador, que incluso hoy en día encuentra seguidores.

Tributo A Sergio Leone
La Leyenda: Sergio Leone

La relación entre estos dos genios pudiera haber llegado a su nivel más alto en “Once Upon a Time In The West”, donde Morricone compuso unas partituras muy originales, distintivas y casi revolucionaras. El músico desarrolló un tema para cada uno de los personajes de la historia, con lo que a medida que cada uno de estos se iban presentando, cada uno de los temas iban entrando. Más aún, los instrumentos usados para cada uno eran tan diferentes entre sí, que la película se siente como un variado mosaíco.

Para materializar su arte, el cineasta contó en sus películas con un espectacular elenco, el que entendió y asimiló perfectamente el universo diseñado. Desde que el director trabajó con Eastwood en las primeras películas, aquel se concentró más en mostrar que en contar. Dice la leyenda que como Leone no hablaba inglés y Eastwood no hablaba italiano, la única forma de comunicarse era a través de los gestos, lo que quedó plasmado en el personaje que catapultó al norteamericano. Los espacios mudos en el metraje son inmensos, pero lo anterior no es algo que deba verse como una falta, sino como una muestra de su inmenso talento para trabajar la imagen, la que se complementaba con la música, transmitiendo muchas emociones y sentimientos por medios estrictamente visuales, en perfecta armonía con el sonido.

Sergio Leone con Ennio Morricone
Sergio Leone con Ennio Morricone

En la nombrada trilogía, Leone se tomó el western, una parte importante del folclore norteamericano, como si de un niño se tratara. En sus propias palabras, estaba creando fábulas para adultos. En las películas de Leone, llenas de la inmensa bravura de los personajes, lo que se trataba de crear era un escenario para el duelo, para las peleas, como si un enfrentamiento en el colegio se tratara. No había significados ocultos, no había mensajes subliminales: era un terreno de sobrevivencia pura y dura.

Más aún, era una especie de juego de niños en un mundo de adultos, donde la mujer no tenía ningún tipo de aparición importante. Todas ellas, de hecho, no eran más que estereotipos simplones clásicos, que sirvieron para tildar a su realizador como misógino. No obstante, la simpleza de la historia era determinada por el mercado del momento. Los westerns que llevaron a la fama al realizador italiano se denominaban Spaghetti Westerns y para cuando él llegó a realizar los suyos, éste era  ya una tendencia marcada en su país.

Tributo A Un Genio
Tributo A Un Grande

Eran, todos ellos, productos menores, obras sencillas, básicas, enfocadas a satisfacer a un público poco exigente que lo único que querían ver eran “balaceras”. Pero Leone, quien alguna vez dijo que la audiencia estaría agradecida al ver obras más complejas, se dispuso a hacer un trabajo de la mayor factura técnica, el que estaba destinado a modificar por completo el subgénero. Su magistral puesta en escena elevó la categoría de ese tipo de filme, eso incluso a sabiendas de que su opera prima, “A Fistfull Of Dollars”,  es un plagio completo de la obra de Akira Kurosawa, “Yojimbo“.

El cineasta japonés le escribió una muy elegante carta al italiano, en la que le comentaba el gusto sincero que su obra le había dejado; pero que igualmente lo iba a demandar si no llegaban a un arreglo. En una muestra contundente del espíritu infantil que dominaba al plagiador en aquellos años, Leone le mostró la carta a cuanto paisano pasó por su frente, enorgullecido que uno de sus ídolos encontrara tan bueno su trabajo. Pero la verdad es que la actitud de los productores en cuánto al filme es una muestra de la poca confianza que en él tenían: para ellos, esta iba a ser una película menor que no sería conocida fuera de Italia y por lo tanto la iban a poder plagiar impunemente. Algo parecido a lo que sucedió con “Reservoir Dogs“, solo que en el caso de los transalpinos, éstos sí tuvieron que pagar.

The Good, The Bad And The Ugly
Clint Eastwood y Sergio Leone en “The Good, The Bad And The Ugly”

Finalizada su trilogía, Leone quería conquistar Estados Unidos de una vez por todas y comenzó a trabajar en su siguiente etapa como director. Allí saldría “Once Upon A Time In The West”, y para ella se decía que el director le había solicitado a sus viejos compañeros de trabajo, Clint Eastwood, Lee Van Cleff y Eli Wallach, que participaran en la próxima película. A ellos les pareció genial protagonizar otro film con Sergio, pero Leone les hizo saber que a los diez minutos de arrancado éste iban a ser asesinados. La idea era absolutamente genial: se hubiera generado una muy interesante confusión en el espectador, además que hubiera dejado el mensaje claro de que Leone estaba cortando con su pasado. A los actores pareció no gustarles mucho la idea y por lo tanto decidieron no ser parte, lo que sólo puede considerarse una desgracia, porque con esto Leone le decía a su público que algo nuevo, moderno y fresco iban a ver; tal y como lo es “Once Upon A Time In The West”.

Y es que es, el filme, uno bajo el mando de un director maduro, con un claro dominio de su arte, el que lo llevó a coquetear fuertemente con la perfección, permitiéndose mezclar escenas contemplativas con las más duras y de acción, en medio de conflictos históricos que definieron a nuestra civilización. Para ella, Leone pudo contar con sus ídolos de la infancia: Fonda y Bronson; pero sobretodo, con Claudia Cardinale, una actriz italiana que habría de crear un papel que sería el sueño de toda feminista, en una figura de las más bellas y atractivas que ha visto el séptimo arte.

Claudia Cardinale
La diosa Claudia Cardinale

Y fue con ella que puso su punto más enfático en la evolución que fue dándole al género. Las mujeres representadas por Leone eran putas o madres; con Cardinale creó un personaje que eran las dos. Ella, en el más puro estilo de la femme fatale del cine noir, logró sobresalir en un mundo de hombres rudos y despiadados, usando su sexualidad e inteligencia como medios para sobreponerse a la fuerza bruta de sus contrapartes.

Ella es la estrella de “Once Upon A Time In The West”, la verdadera heroína y aquella quien sale triunfante al final. Eso es una muestra en la madurez del director, quien con esta película deja de ser el niño mimado de sus tres primeros westerns. Y ese cambio en la actitud del cineasta está plasmado durante toda la película, en el tratamiento y desarrollo de sus personajes; pero también en el contexto donde los ubica. Toda la magia de sus primeras películas, en una historia de la mayor profundidad, son suficientes para entender la inmortalidad de este filme.

Once Upon A Time In America
El robo a una dama insatisfecha de la clase alta, una secuencia única de Leone.

Leone dejaría para la posteridad “Once Upon A Time In America“, filme que duró exhibido un año entero en Francia y que fue estrenado en el Festival de Cine de Cannes en 1984, donde recibió una ovación de pie de quince minutos. Este es el audiovidual que el director siempre soñó hacer y, por eso, tuvo un corte original de más de cuatro horas, el que comercialmente no era viable bajo ninguna circunstancia. Para la Warner Bros, distribuidora del filme en los Estados Unidos, este tiempo de duración hacía imposible su exhibición en salas, viéndose forzado a cortar de él una hora entera, dejándole esa labor, tal vez la más importante de todo el proceso cinematográfico (George Orson Welles solía decir que era en el montaje cuando se hacía cine, nunca antes) al encargado de esa área en las películas conocidas en español como “Loca Academia de Policía”.

Es este, sin duda alguna, uno de los errores más grandes cometidos en la historia de la industria, pues “Once Upon A Time In America” es simple y llanamente cine en su estado más puro. Un paseo por la historia moderna del país más importante del mundo, a través de la vida de un grupo de delincuentes juveniles, transformados con el tiempo en importantes hombres de la mafia. Nunca antes Leone fue tan poderoso y, a su vez, elegante visualmente. Morricone pocas veces fue tan exquisito y, con un elenco del que hacen parte Robert De Niro, Joe Pesci y James Woods, solo cosas excepcionales se podrían realizar.

En Cannes 984
Sergio Leone, James Woods, Joe Pesci, Robert De Niro en La Premiere de “Once Upon A Time In America” en Cannes 1984.

Es imposible no ver en Sergio Leone un artista que nació con estrella. Una persona que cuando se revisa su pasado, parecía estar él destinado a ser un grande del cine. Su visión de los Estados Unidos, la base de su arte, está determinado por la lejanía que produce su natal Italia. Dijo él alguna vez que “como europeo me siento atraído y amenazado a la vez por América”. Hollywood, nunca se ha cohibido de presentar el mundo desde su perspectiva, muchas veces mostrando poquísimo conocimiento sobre la vida allende a sus fronteras. Leone hizo lo mismo, pero retratando un país al que conocía a través del cine. Su obra no respetaba ni tenía las limitaciones que obligaban a los nacidos en la “tierra de la libertad” y, tal vez, allí radicaba su enorme rebeldia a la hora de retratar el género y el país que tanto amaba. Con eso, cambió el cine para siempre.

 

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