“Silence”, De Martin Scorsese, La Fe Del Maestro.

En “The Dreamers“, la obra cinematográfica que tiene como autor al gran Bernardo Bertolucci, el personaje de Theo, un joven y apasionado cinéfilo, recuerda a otro de iguales características llamado Matthew aquella famosa sentencia del gran Francois Truffaut que clarifica que “Nicholas Ray es cinema”. Hoy, algún famoso crítico de cine que ocupe los espacios en la sociedad desde la que el francés fuertemente influyó, podría decir que “Martin Scorsese es cinema”; pero también, que Scorsese es religión.

Y es que el sustento de la sentencia se haya al leer el fascinante libro “Conversations With Martin Scorsese”, una recopilación de varias entrevistas dadas por el cineasta durante su carrera, donde se explaya con mucha naturalidad sobre el arte que tanto domina y que a él obsesiona. En una de ellas, dice él que cada vez que viaja se da cuenta de que realmente no es ateo, porque apenas comienza a despegar el avión su miedo lo obliga a rezar y a pedir a Dios que lo ayude.

Scorsese enfrenta el silencio de Dios frente a los actos de maldad en su última película.

Al igual que cualquier ciudadano del común, que algo en la vida le aterra, que sufre por el dolor ajeno, el director convierte el eterno silencio de Dios ante nuestras súplicas en el tema de su último film, “Silence“, la que el gran Irwin Wrenkler, productor de ésta y de obras de la talla de “Goodfellas” y “Raging Bull“,  denominó como  “la mejor filmada” por el director de New York. Podría no estar equivocado.

Cuenta la leyenda, y también el New York Times, que Scorsese leyó la novela “Silence” de Shusaku Endo en un viaje en tren por Japón en 1989, (país en el que estaba para actuar en una película del maestro japonés Akira Kurosawa) después de haberla recibido como un regalo del Padre Católico Paul Moore, uno de los más liberales y progresistas de la diócesis de la gran manzana; no obstante, uno acusado el año pasado de cometer abusos sexuales a niños durante el ejercicio de su fe.

Scorsese dirigiendo a Andrew Garfield en el set de
Según Neeson, Scorsese en el set es profundamente intimidante.

El autor había pasado por una experiencia traumática a causa de las fuertes presiones recibidas por parte de estamentos religiosos conservadores, indignados por el estreno de “The Last Temptation Of Christ“, en la que se mostraba un Jesús más humano y, por lo tanto errante; una apuesta discursiva muy válida, puesto que según el artista la visión impregnada en su historia hacía ver a Jesucristo más heroico. Algo válido, puesto tener que soportar lo que soportó como Dios es muy sencillo; pero como hombre es algo digno de eterna grandeza.

La novela, considerada por el escritor Graham Greene “la más bella de nuestro tiempo”, ha tratado de ser llevada a la pantalla por Scorsese por mucho tiempo. De hecho, el primer elenco del filme incluía a Daniel Day-Lewis, Benicio Del Toro y Gael Gracia- Bernal, pero los retrasos en la producción los obligaron a abandonarla, para finalmente ser reemplazados por Liam Neeson (Day-Lewis reemplazó a Neeson en “Lincoln” de Steven Spielberg), Andrew Garfield y Adam Driver.

Poster Oficial
Un Poster que realza a la estrella, más no al protagonista.

A pesar de que Scorsese prometió durante décadas que “Silence” sería su próximo proyecto a realizar (al parecer a todo el mundo a su alrededor le hablaba de este), la cruda realidad de ejercer como profesional en una competitiva industria lo forzó a tener que fallar en su palabra de manera constante. Ese incumplimiento incluso le causó problemas legales con la productora japonesa Cecchi Gori Pictures; el que pudo dejar atrás una vez se dio el éxito financiero de “The Wolf Of Wall Street”, otorgándole éste la total libertad para escoger su próximo filme, lo que el cineasta aprovechó para empacar maletas con tal de viajar de nuevo a Oriente, donde habría de filmar, en Taiwan, su última obra.

Espera que contrajo una bella coincidencia, porque es imposible no ver en “Silence”, un texto escrito y publicado en los años sesenta, (convertido en un éxito descomunal en su país desde esa época) una historia extrañamente moderna y de gran impacto coyuntural. En un mundo de terrorismo religioso haciendo estragos a cada lado, forzándonos a vivir en un contexto muy similar al descrito por el académico de Harvard Samuel Huntigton en su libro “Choque de Civilizaciones“, la relevancia del filme de Scorsese es mayúscula al día de hoy.

Fotograma de
La tortura religiosa representada en “Silence” una constante en la historia humana.

La historia de Endo tiene como eje las misiones católicas llegadas a Japón en el siglo XVII, en una época muy cercana a la Edad Media y Las Cruzadas. El país del sol naciente, característico por lo cerrado de su cultura, veía en las ideas de occidente una amenaza a su futuro como Estado-nación y, por lo tanto, obligaba a los propagadores de ese pensamiento no sólo a renunciar a ellos, sino a convertirse a los suyos, convenciéndolos de ésto a través de la tortura.

Es imposible no ver en los orientales a unos dictadores de partido único, indiferentes ante la libertad de pensamiento y religión de su propio pueblo; pero también a los visitantes occidentales como unos imperialistas cuyo único afán es expandir sus creencias y dominar a todos los pueblos del mundo. Hoy, en la lucha del Islam con la civilización europea, pasa exactamente lo mismo: Occidente, en su afán de democratizar Medio Oriente y convertirlo en un territorio a su imagen y semejanza, ha desatado la ira de los amantes del Corán.

Fotograma de
Andrew Garfield como el Padre Rodrigues y el director japones Shinya Tsukamoto como Mokichi. Foto de Kerry Brown.

Y es en ese dramático momento donde la historia del filme se ubica. Los males perpetrados por lo japoneses, parecen pasar indiferentes ante Dios, quien sólo responde con silencio a las plegarias de sus fieles servidores, quienes piden que detenga el dolor esparcido a los suyos. Algo muy parecido a lo dicho por Daniel Dennet en su charla en TED, en la que preguntaba: “¿no será que el Papa es ateo? Todos los domingos pide por la paz del mundo y solo recibe, como respuesta, más y más actos de guerra”. El gran dilema, que deben solventar los creyentes en un Dios Todopoderoso y lleno de amor, es cómo un ser con esas características permite tanto sufrimiento en el mundo, un debate que vimos con gran inteligencia plasmado en la película “Batman Vs Superman: Dawn Of Justice” y que ahora nos trae “Silence”.

Y es el gran Martin Scorsese el mejor encargado para contar esa historia, por ser él un artista en el que la religión ha sido una constante en su vida. El pequeño niño de Nueva York estaba listo para ser sacerdote; pero la vida lo llevó a las imágenes en movimiento que se plasman en la pantalla grande. Para él, sus dos grandes escapes en la vida era el cine y la misa; por eso la iconografía religiosa es constante en toda su obra, incluso de manera sutil: Travis Bickle, el personaje de Robert De Niro en “Taxi Driver“, busca morir como un santo que limpia a la sociedad; Max Cady, personaje de Robert De Niro en “Cape Fear“, busca aplicar la ley de Dios (la venganza) a sus enemigos; y en “Bringing Out The Dead“, Frank Pierce, el personaje de Nicolas Cage, revive a los muertos en su profesión de paramédico, en medio de poderosas liturgias de uno de sus colegas.

Martin Scorsese en la presentación de su filme.
La profundidad religiosa de “Silence” es inmensa, algo plasmado en toda la obra del director.

Para convertir esta historia en cine, “Scorsese” hizo de esta película la menos Scorsese de todas. Conocido por su frenético montaje y los impetuosos movimientos de cámara (un trabajo que coordina a la perfección gracias a su más allegada aliada, la editora Thelma Shoonmaker), este es un filme inmensamente contemplativo, pausado, relajado, en silencio, tal y como lo sería la vida de un religioso de ese siglo, en misión de su fe por un país como Japón. Se trata, podríamos decir, de vivir el silencio que azota la historia.

La belleza del film radica en su minimalismo y sencillez. En sus diálogos fuertes y retadores a las costumbres más conservadoras, enmarcados en planos con movimientos de cámara tan pequeños que pasan casi desapercibidos. Para filmar una historia centrada en Japón, podríamos decir, Scorsese hizo un tributo al más grande cineasta nipón de todos los tiempos, el gran Kurosawa. Es una película que puede considerarse larga y lenta, de hecho se siente que la misma tarda en arrancar; pero es tal vez la intención: llevar esta historia al estilo más clásico del cine, sin artilugios y efectos, casi un teatro puesto en pantalla.

Fotograma de
Andrew Garfield en un momento cuando es imposible hacer silencio.

Rodrigo Prieto, cinematógrafo de la película, contó que ésta fue grabada en celuloide de 35 mm., el formato más tradicional imaginado, por lo que el visionado del filme en la pantalla grande es un regalo para el sentido de la vista. La suave música acompaña todo el tramado y el sonido brilla por su ausencia. Pero donde todo resalta, y es una costumbre en los trabajos de este hombre, es en las actuaciones de sus interpretes.

Alfred Hitchcock decía que los actores son como caballos, meros instrumentos para contar la historia puesta en escena por el cineasta. No para Scorsese: para el director que más actores ha puesto a competir por el Oscar, sus interpretes son la razón de ser del filme, puesto sus personajes lo son de la historia. Todo eso hace de “Silence” una obra clásica, digna de ser vista con la paciencia que pide su realizador y la calma para dejarse llevar por ella, hasta su sorpresivo final.  Siendo él quien ésta detrás de cámaras, es una solicitud fácil de complacer.

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12 comentarios en ““Silence”, De Martin Scorsese, La Fe Del Maestro.

  1. […] El cineasta de Nueva York, ídolo de todo aquel que se haya puesto detrás de una cámara con intenciones de hacer arte cinematográfico, comenzó su carrera en el mundo del documental, creando una estilo propio de mezcla de géneros y narrativa. Más aún, entre una de las  tantas entrevistas que Peter Brunette recopiló para el libro “Conversations With Martin Scorsese“, se deja leer una confesión del afamado director donde explica cómo nunca había podido superar el estilo documental en toda su carrera. Eso, claro, lo dijo antes de haber realizado “Silence“. […]

  2. […] Martin Scorsese alguna vez dictaminó que “el 90% del trabajo de un director es el casting”. Siendo el maestro quien hace la sentencia, es ésta una casi que imposible de refutar. Lo hecho por Fincher y sus colegas en esa área es brillante. Cuando se hablaba en este espacio de “Heat” de Michael Mann, se elogiaba el énfasis del director por encontrar un gran elenco para que acompañara a sus grandes estrellas, demostrando una visión profunda y detallada de su obra.   […]

  3. […] Martin Scorsese, por su parte, dejó saber alguna vez que sus películas ubicaban grandes personajes en situaciones espectaculares capaces de atraer al público. Parafraseando al gran cineasta, el crimen organizado es el maquillaje donde se desarrollan los dramas reales de personas extraordinarias. Esa enseñanza del maestro parece cobrar vida en la serie, puesto en el fondo ésta no es más que un drama familiar, de pareja, con el que cualquiera se puede identificar; pero ubicado durante el momento más crítico de la Guerra Fría: el mandato de Ronald Reagan. En palabras de su creador: “‘The Americans’ es en esencia la historia de un matrimonio. Las relaciones internacionales son una alegoría de las relaciones humanas. A veces, cuando estás luchando en tu matrimonio, o con tu hijo, se siente ese conflicto como si fuera de vida o muerte. Para Philip y Elizabeth, a menudo lo es”. […]

  4. […] De las cosas más valiosas que tiene este artista es su inmensa sinceridad consigo mismo, lo que le ha traído muchos contradictores pero muchos más seguidores. Quentin Tarantino fue alguien que pasó la mitad de su vida viendo películas, escuchando banda sonoras y música de negros, y leyendo libros. Por eso sus películas son sobre películas, sus guiones son como libros y su música es tan particular, no podría ser de otra manera. Hacerlo diferente hubiera sido mentirse a sí mismo. Por eso es que vemos que el famoso Ezequiel 25:17 no es algo que él se haya inventado sino que fue tomado de una película de Sonny Chiba, el famoso baile de Vincent y Mia (Thurman) tiene antecedentes muy claros en “Who’s Affraid Of Virigina Wolf?” de Mike Nichols o en “Bande à Part” de Jean Luc Godard, o que la famosa escena de la adrenalina tiene un importante antecedente en “American Boy” de Martin Scorsese. […]

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