“Life”, Quisiera Ser “Alien”.

Por más que quiera separar su película del clásico de ciencia ficción, es palpable que “Life“, la última cinta del sueco nacido en Chile Daniel Espinosa, es un homenaje que coquetea constantemente con el plagio más burdo de “Alien“, la obra que catapultó a la fama a Ridley Scott. No obstante, no se estipula lo anterior como una crítica desdeñosa con afán de destruir el filme; puesto que la última cinta protagonizada por Ryan Reynolds, Jake Gyllenhaall y Rebecca Ferguson, es realmente un trhiller lleno de suspense con altas dosis de adrenalina, altamente excitante, profundamente impactante y con la capacidad de generar pánico en las audiencias.

La trama, fácilmente deducible una vez visto el trailer, nos ubica en una lucha por la supervivencia entre dos especies: la raza humana del planeta Tierra, y un extraterrestre proveniente de Marte. Sí, totalmente igual al filme mencionado. No obstante, desde ese apartado, Espinosa buscó contextualizar su historia a la circunstancias actuales que dominan al mundo.

Según él, citando su entrevista con El Mundo de España, “Life” es “una historia de cómo los seres humanos tratamos lo extranjero, lo que viene de fuera. Si lo tratamos con miedo y con violencia, no puede ser culpa del extranjero el hecho de responder con miedo y violencia”. Y  así como se ofrece un marco político para su historia, también encuentra en el desarrollo tecnológico un elemento legitimador. Dice él, en su entrevista para El Diario de NY, que “‘Alien’ es más una fantasía que ciencia ficción, como muchas películas de aquella época. En cambio, mi película es realista. Es algo que podría pasar mañana. Hemos encontrado agua en Marte. Hemos llevado tierra de Marte a la Estación Espacial Internacional y podrías encontrar vida”.

Fotograma de "Life"
Rebecca Ferguson, Jake Gyllenhaal y Daniel Espinosa, En Pleno Rodaje.

Su apuesta, y tal vez la de las productores, pareciera ser querer contar la misma exitosa historia que conmocionó a la audiencia en los años setenta; pero la que vista en un contexto social, político y tecnológico absolutamente diferente, (puesto la sociedad de 1970 es radicalmente desigual a la del 2017) iba a tener nuevas lecturas y, por ende, crear toda una nueva gama de emociones. En eso, creemos desde esta páginas, lo realizadores se pifiaron por completo.

En donde sí se luce, brutalmente, es en contar una historia sencilla, de pura supervivencia, capaz de producir su buena dosis de emociones en cada uno de los espectadores. Y sí, debemos darle la razón a aquellos que ven escenas y casi que secuencias calcadas de la producción del siglo pasado de la FOX; pero que, en total honor a la verdad, al día de hoy vuelven a cumplir su objetivo. Más aún, para quienes no hayan visto el clásico, los brincos de la butaca están casi que garantizados.

Fotograma de "Life"
Un “Alien” Más “Gravity”

Incluso, nos arriesgamos a decir que la producción nace como un intento de repetir el descomunal éxito que tuvo “Gravity” hace algunos años, copiando también algunas situaciones con una mujer en el espacio teniendo que solventar problemas técnicos, la que nos hacen recordar de manera constante a Sandra Bullock.  Esa historia que buscaba repetir ese éxito, fue escrita por los guionistas de “Deadpool“,  Rhett Reese Paul Wernick, diseñada para ser una sin altos requerimientos presupuestarios (58 millones de dólares fue el de la película), centrándose todo el drama del filme en la lucha por sobrevivir de los astronautas.

No obstante, a pesar del poco dinero disponible, el apartado técnico no tiene nada que envidiarle a la mega producción de Cuarón. Según Espinosa, dirigir una películas del espacio “es un poco como dirigir ballet. Primero tienes la historia y luego tienes que poner el movimiento. Se utilizan hilos para mover a los actores. Pero lo más interesante es que yo podía utilizar ese mismo sistema para mover la cámara y dar la sensación de claustrofobia, de desorientación. Para mí, acostumbrado a rodar con una cámara al hombro, prácticamente yo solo con los actores, con un presupuesto de $200 mil dólares, esto fue muy divertido y muy diferente.”

Fotograma de  "Life"
David Jordan (Jake Gyllenhaal) and Miranda North (Rebecca Ferguson) in Columbia Pictures’ LIFE.

Donde sí hubo un trabajo sobresaliendo, digno de resaltar, fue en la bestia enemiga, tanto en el apartado de su diseño, cómo en el arco narrativo del mismo. Scott, director de la película sobre la que esta se hizo, dijo alguna vez que la suspensión de incredulidad era el arma más poderosa que tenía el cine. Refiriéndose a una escena específica de “Alien”, el maestro británico mencionaba algo como que: “estás en un pasillo oscuro, te volteas y ves ese monstruo al lado tuyo abriéndote la boca listo para comerte. Ya, estás listo. Un paro fulminante al corazón se te produce. No tienes tiempo de gritar o salir corriendo.”

En “Life”, podríamos decir, esto se tuvo en cuenta. Y mucho, logrando con eso establecer una relación de mayor intimidad con la amenaza latente. Fue un gran acierto ver el crecimiento del ente espacial, desde su tierna etapa hasta su transformación más poderosa. Nos da tiempo, este paso, a los espectadores, de familiarizarnos con el extraterrestre y hacer más creíble la tranquilidad de los astronautas con él. Por supuesto, esa legitima confianza en ellos permite crear escenas fabulosas llenas de intriga, como aquella en que el personaje de “Sho”, interpretado por Hiroyuki Sanada, se protege del alíen escondiéndose en una capsula de vidrio, mientras éste trata de romperla.

life-hiroyuki-sanada
Hiroyuki Sanada, “Sho”

Lo que sí se lamenta es la imposibilidad de haber visto todo este trabajo en un gran formato, tal vez en IMAX. Precisamente, por ese corto presupuesto (la película fue financiada en su integridad por la productora Skydance y Sony Pictures), se usó un formato tradicional, lo que en realidad no afecta negativamente la trama a desarrollar. Lo que decimos acá es que un formato grande sin duda alguna sí la hubiera potencializado. Por simple lógica: una cosa es ver un monstruo del tamaño de una pantalla de un celular y una muy diferente es ver uno del tamaño de un edificio. Ese mismo principio se aplica al cine: el miedo producido por el tamaño de la sala es mayor que el del televisor, por simple física. Nos arriesgamos a decir que a más grande la pantalla, la película es mejor.

También se celebra la inteligencia con que trataron los personajes, aniquilando los clásicos clichés que dominan en estas historias. El director trató a sus actores como artistas y no como estrellas, haciendo impredecible saber  la suerte de cada uno de ellos, algo que le permitió concluir con un valiente final, de esos que casi no se ven hoy en una pantalla de cine.

Fotograma de "Life"
Un Impredecible Personaje El De Ryan Gosling

No es una película imperdible “Life”, pero sin duda alguna una muy entretenida, que logra desconectarlo de todo a uno durante su duración, incluso colocándonos al borde de la silla durante varios momentos. En muchos casos, eso es todo lo que uno pide.

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