“The Walking Dead”, El Futuro De La Sociedad Moderna.

Indudablemente así es. Es que la serie, desarrollada dentro de una de las instituciones más capitalistas de nuestro tiempo, la televisiva norteamericana, es crítica de la sociedad que los encargados del audiovisual se proponen proteger. Pero lo hace con la grandeza de los genios: de manera subrepticia, sembrando ideas en las mentes de los espectadores, sin ellos siquiera notarlo, promoviendo un cambio de patrones de comportamiento a futuro. En el pasado, los escritores de Hollywood, vetados por el establecimiento más conservador, se encontraban impedidos a desarrollar en su arte sus ideas más heterodoxas con tranquilidad, viéndose forzados a actuar de forma sutil con tal de explayar en la pantalla sus posturas más radicales.

La condición homosexual de algunos de ellos, por ejemplo, fue víctima de este poderoso bloqueo. La “amistad” entre Bruce Wayne y Robin es una relación de este tipo, según controversial declaración de Fredric Wertham en su famoso libro “La seducción del inocente”; y se acaba de aclarar, por parte de uno de los guionistas de la serie, de que Beto y Enrique de “Plaza Sesamo” eran realmente una pareja amorosa. Con ese marco conceptual, no parece atrevido hablar de un profundo mensaje incrustado en “The Walking Dead“, uno que además de impactar a sus audiencias con una disimulada posición anti-consumista, ecologista y anti-mediática, ha logrado transformar a su equipo de creadores en creyentes de algunos de esos valores. ¿Se habrán transmitido a la audiencia?

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El análisis descansa sobre cuatro elementos, todos abiertos al debate y unos más sustentados que otros. Ha sido un postulado regular de la izquierda mundial, tal vez de la más radical, acusar al hombre capitalista de actuar como un zombie, el que impulsado por la arrolladora maquinaría publicitaria devora todo a su alrededor, buscando saciar su desaforado deseo consumista. La analogía, tal vez muy arriesgada, salta a la vista en el programa televisivo.

Los zombies de la serie, afanados por la necesidad de sangre, han destruido el planeta que habitan, dejándolo en un caótico estado y cuya única forma de vida es la supervivencia más dura. El afán de consumo de sangre es un paralelismo fácil de encontrar entre la ficción y la teoría revolucionaria. En agosto de 2018 los recursos del planeta para todo el año se agotaron, con lo que la humanidad ha comenzado a vivir robando a las futuras generaciones los bienes básicos para su supervivencia. Si el programa televisivo no tenía ese objetivo, la metáfora compagina con él a la perfección.

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¿A Dónde Va Esta Sociedad?

En los años setenta se comenzó a acusar al mundo capitalista como uno capaz de destruir el sustento medio ambiental, con tal de complacer la necesidad de vender y comprar productos. Hoy, en época de cambio climático, es de admitir que mucha razón tenían aquellas voces disidentes. ¿Será nuestro futuro uno similar al retratado en “The Walking Dead”? Parece exagerado, pero es pertinente recordar el positivo récord del arte a la hora de predecir el destino de la humanidad, por muy disparatado que este pareciera. La serie, por lo menos se alcanza a vislumbrar acá, busca advertir de esa horrible posibilidad. No serán zombies deambulando por el mundo; pero tal vez si humanos en pequeñas tribus luchando por sobrevivir.

James Cameron, durante etapa de promoción de “Avatar“, aleccionó a muchos cuando dijo que “el hombre no puede destruir al planeta, sin antes destruirse a él mismo”. Esa máxima parece ser aplicada en el seriado televisivo de AMC, como contexto histórico de los personajes. La subida espeluznante del precio del trigo que causó la “Primavera Árabe”, las guerras del agua en el Sahel, así como las peleas por el mismo liquido que comienzan a verse entre India y Pakistán, hacen pensar que las guerras por los recursos naturales están a la vuelta de la esquina. En una era nuclear, la única salida predecible de un enfrentamiento global es una catastrófica. Pareciera que “The Walking Dead” se ubicara en un mundo posterior a unos hechos de este tipo. Aún no sabemos qué sucedió mientras Rick estuvo en coma y, la explicación hasta ahora dada, parece un mero truco publicitario.

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Un Dictador Mediático

Uno de los aspectos más impresionantes de toda la historia es el fuerte impacto visual que tienen las muertes. Entre ellas, la de muchos animales. Eso, ha generado una conciencia grande entre sus mismos actores, quienes han llegado incluso a convertirse al vegetarianismo, como resultado de su experiencia en la producción televisiva. Por supuesto, ver a un grupo de zombies consumiendo carne de una manera caníbal, es tal vez la mejor forma de comprender el maltrato animal perpetuado por las fabricas de carne, y, el impacto causado produce el nacimiento de una conciencia sobre este doloroso hecho en el espectador. Mostrar la crueldad sin duda alguna es una de las mejores formas de evitarla y parece ser esa la intención de los creadores.

En “Sanctuary”, la exhibición de carne humana como si de un frigorífico se tratara es espeluznante. Pero también aleccionadora del especismo. Los animistas creían que todos los seres de la tierra tenían un alma y que por lo tanto, eran merecedores de nuestro respeto. El humanismo catapultó al sapien como único con esta condición, permitiendo que todos los seres vivos pasarán a ser meros productos para su consumo. Pareciera la serie trata de romper con este mito: la primera vez que se observa la carne en esta temporada en particular, se la presenta al espectador (y al grupo de Rick) como un delicioso manjar. Se está asando, una mujer la está preparando, y se produce un antojo puesto que la conexión es inmediata: es el cadáver de una res. Solo produce repulsión ella cuando se descubre que proviene de humanos.

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El mensaje es claro: no hay diferencia. Una carnicería humana es algo tan espantoso como una carnicería de vacas. Es un acto bárbaro, miserable y vergonzante. Al “The Walking Dead” exhibir, con toda la crueldad, cómo sería una fabrica de carne de humanos, enseña el horror que es la existencia de esta industria enfocada en descuartizar otras especies. Es triste que se haga la conexión solo porque son hombres, mujeres y niños; pero lo importante es que se hizo. Un dictador es un ser poderoso en la sociedad; pero no es más que un sátrapa, un demonio hecho persona. Un líder es alguien que crea un mundo mejor. El especismo, la ideología que permite la explotación de todo el planeta para nuestro beneficio, convierte al hombre en lo primero y, en palabras de Arthur Schopenhauer, hace de “la Tierra un infierno para los animales”.

Las denuncias de las diferentes organizaciones sobre el daño causado a estos seres inocentes son traumáticas. El capitalismo ha impuesto una reducción de costos como regla general, afectando con ello la vida de todo tipo de seres vivos. El infierno que deben vivir vacas, cerdos y pollos es producto de esta política. El consumo de carne es uno que se define entre la explotación y el despilfarro: lo primero lo denuncia la serie, con lo segundo vislumbra un oscuro futuro para la especie dominante en el planeta. Pareciera esta obra concordar con James Cole (Bruce Willis), el personaje de “Twelve Monkeys“, quien al ver un sanguinario experimento científico en un conejo exclama: “tal vez el ser humano merezca su extinción”.

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Una Serie Pro Vegetarianismo.

Una de las acusaciones más fuertes de la izquierda internacional sobre la forma en que se vive hoy en día, es aquella radicada en la inmensa ignorancia habida sobre los asuntos públicos de la que gran parte de los ciudadanos sufren. Según esta hipótesis, en el mundo moderno las grandes corporaciones financian las campañas de los políticos, para que estos lleguen al poder a imponer sus intereses. Complementariamente, ese poderoso sector de la sociedad se fuerza por controlar los medios de comunicación, como dueños o clientes, filtrando la información que recibe la sociedad y, con esa acción, presentando el mundo según su perspectiva, difundiendo sus necesidades como si fueran las de todos los ciudadanos.

Académicos como Noam Chomsky e Ignacio Ramonet han producido sendos estudios que comprueban cómo, a través de los medios de comunicación, se crea una realidad alternativa que beneficia a las grandes corporaciones capitalistas. Se esconde, por ejemplo, los elevados costos ambientales y humanos que se deben asumir para tener una economía de bajo costo. Si se transmitiera, en las noticias, de manera constante y repetitiva, las condiciones de esclavitud en que trabajan millones, la destrucción al planeta causada por diferentes procesos productivos y las injusticias que acongojan a los ciudadanos de las naciones más pobres, seguramente no estaría la sociedad alabando a las grandes marcas detrás de toda esta destrucción.

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Rick Grimes (Andrew Lincoln) y The Governor (David Morrissey)

Con la llegada de “El Gobernador” a la serie, interpretado con gran soltura por David Morrisey, los creadores lograron la perfecta representación cinematográfica de un estado corporativo-totalitario, donde la ignorancia hace feliz a sus ciudadanos. “El Gobernador” es un sádico líder, que posa de un afable administrador en quienes todos pueden confiar. Más aún, en lo que debe ser visto como una genialidad, este personaje lograr hacerle creer a sus gobernados que el grupo de Rick es uno conformado por asesinos desmedidos, que merece ser destruido, lo que genera la toma de la prisión, una escena harto impactante por el miedo producido en la audiencia.

Una dictadura mediática es una considerada perfecta, porque es una en donde los humanos, manipulados, luchan en libertad por encumbrar, y posteriormente mantener, los intereses del grupo en la cúspide del poder, incluso si éstos van en su contra. Trabajadores que pelean por acabar los sindicatos y no por reformarlos, deudores estafados con créditos estructurados con cláusulas leoninas que defienden el pago de las acreencias, ciudadanos de escasos recursos financieros que proponen la privatización y la eliminación de los bienes públicos… Ese es el mundo que pareciera exponer con fuerza “The Walking Dead” en esa temporada.

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Un Redneck Convertido.

Con el control y manejo de la información monopolizado, “El Gobernador” es capaz de crear una narrativa ajena a la realidad, pero que sirve a sus deseos. Por supuesto, toda mentira tiene fecha de expiración y, cuando la de este personaje llega, sus ciudadanos se alzan violentamente en contra suya. Pero, durante gran parte de su mandato, antes de que caiga el velo y se descubra la verdad, los ciudadanos a su mando viven en completa armonía con su gobierno.

La realidad, acá podríamos decir, de nuevo copia a la ficción. La situación del mundo occidental es el último ejemplo de una situación de este tipo. Durante décadas, a los habitantes de esta parte del planeta les hicieron creer que la etapa neoliberal/capitalista-financiera era la panacea. Que se había alcanzado el elixir y que el paraíso había llegado. El fin de la historia, lo bautizaron. Nada más alejado de la realidad: todo era una burbuja, todo era una mentira. Estallada la crisis, los ánimos se enarbolaron hasta que la sociedad explotó, rebelándose en muchos casos contra sus líderes.”Occupy Wall Street”, la manifestaciones en Grecia y las de la plaza del sol en España, son sólo muestras de lo postulado.

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El Fin De La Sociedad Moderna: “The Walking Dead”.

Pero tal vez es en la última temporada, y con la inserción del último villano, de donde se puede tomar el mayor paralelismo entre la serie y la política internacional contemporánea. Hay un inmenso parecido entre el Negan de Jeffrey Dean Morgan y la figura que los medios han logrado transmitir del actual presidente de los Estados Unidos, el señor Donald Trump. Mismo análisis puede hacerse con el político italiano Matteo Salvini. Negan es un villano definido con un claro arquetipo de dictador de derecha: un sádico, narcisista, violento y bastante intolerante hombre. No obstante, lo mueve un carisma que, seguramente, fue la herramienta con la que en un principio logró alcanzar su posición. Una vez establecido como el hombre líder de su grupo, y saboreada las mieles del poder, su alma se corrompió hasta convertirlo en un vil sátrapa.

Pero también, y he aquí lo preocupante, convirtió a su pueblo en uno contagiado con sus horrorosas ideas. Explica el científico Richard Dawkin que las ideologías son un “meme”, una especie de virus cultural que se esparce entre los seres humanos. El nacionalismo, el racismo, la xenofobia, son ideas que se propagan entre los ciudadanos de una comunidad de manera exponencial en un momento determinado. Una vez llegan a los cerebros de la raza humana estos pensamientos, pareciera poder dominarles hasta volver a sus poseedores unos fanáticos y feroces voceros de sus postulados. Puede ser esto lo que muestra la serie con Negan; pero también lo que ha sucedido con la nueva ola de extremismo que domina a Europa, Estados Unidos y, con impresionante relevancia, a Brasil, país que ha visto a un extremista radical de derecha posicionarse como el principal candidato a ganar la presidencia.

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Negan En “The Walking Dead”: ¿Trump en la vida real?

Hoy, los realizadores de la serie han validado la hipótesis de Internet que especulaba con que el hecho causante de la debacle societal vista en su ficción, fue la metanfetamina producida por Walter White en “Breaking Bad“. Aunque es alucinante la conexión, y hay varios puntos sosteniéndola, parece una bastante descabellada y una que podría especularse fue aceptada solo por la posibilidad de ser explotada comercialmente, lo que ya ha empezado a suceder con “Fear The Walking Dead“. Pero es imposible de empatar la unión porque según la mitología de “The Walking Dead”, todos los humanos están contaminados con el virus que los convertirá en zombies. Esas dos ideas son incompatibles, porque entonces: ¿todos han sido consumidores de la droga de Walter White? ¿Cómo se infectaron los no consumidores?

Es fácil ver la sutil crítica de la serie a la sociedad actual y muy difícil de ignorar ella mientras se ve el programa una vez se ha conocido ésta. Es precisamente por eso, que volver a disfrutarla es una experiencia tan fascinante: por la posibilidad de leer todos los subtextos que hacen la producción tan densa y rica. “The Walking Dead” es una obra inmensamente entretenida, con dosis de acción y de suspenso insuperables, pero eso no garantiza un éxito tan descomunal en nuestros días, mucho menos consigue el fanatismo que ésta ha despertado. Es el drama y el mensaje contenido, el que puede estar llegando a muchos sin darse cuenta, lo que la hacen un producto insuperable. Por lo menos fue así durante varias de sus primeras temporadas.

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7 comentarios en ““The Walking Dead”, El Futuro De La Sociedad Moderna.

  1. […] más visceral del mundo. Una genialidad sin paralelo en cuanto a crítica social se refiere. “The Walking Dead” nos deja ver, a través de la creación de un mundo apocalíptico dominado por los zombies, […]

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