“The Godfather”: Cuando La Mafia Pactó Con Hollywood

A principios de la década de los años setenta, a un joven y desconocido Francis Ford Coppola se le pidió que dirigiera la adaptación para cine de la novela “The Godfather”, del también joven y poco conocido Mario Puzo. Como resultado de esa unión, el cine habría de cambiar para siempre.

Sin embargo, desde muy temprano, los problemas comenzaron a salir a flote. La decisión de la Paramount, con Bob Evans, Charlie Bluhdorn y Peter Bart a la cabeza, era la de hacer una adaptación moderna y de pequeña escala, financiándola con un escaso presupuesto de menos de 2 millones de dólares. La visión que tenía Francis Coppola en la mente era tres veces más costosa. Los ejecutivos querían contratar a un joven, barato y dócil director italiano y Coppola resultó ser la peor decisión en ese sentido.

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The Godfather” narra la vida, ascensión y muerte de Vito Corleone como jefe de una de las cinco familias mafiosas más poderosas de New York. La Cosa Nostra Corleone además de ser una poderosa organización criminal temida y respetada, es una familia de siete miembros con variados problemas internos. El hijo menor de Vito, Michael, a pesar de poseer las mejores cualidades para suceder en el trono al Don, es un ser rebelde y alejado del imperio que su padre ha consolidado. Sus otros dos posibles herederos, Sonny y Fredo, son considerados ineptos por su padre y hacen parte de su organización por su vinculo sanguíneo más que por sus habilidades. Su hija Connie es una recién casada cuyo principal atractivo para su pareja fue el nombre familiar atado a ella. De los miembros de la familia, Tom Hagen es el más competente, pero como su apellido lo indica, es un miembro adoptado del clan, un problema en una familia siciliana tradicional.

Las complicaciones de la historia en el filme son casi una relajante anécdota al ser comparadas con los conflictos vividos durante la realización de la producción. Siendo ya uno de los clásicos imperecederos del séptimo arte, con una influencia cultural que abarca casi todas las áreas de la sociedad y, habiendo cautivado al público y la crítica en todo el globo por más de medio siglo desde que hiciera su aparición en 1972, el misticismo alrededor de ella crece aún más cuando se conoce la lucha que hubo por culminar todo su proceso de creación.

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El primer problema que se tuvo fue con la casa productora y distribuidora, Paramount, quien veía en este proyecto una mera explotación comercial del best-seller de Puzo. En pleno desarrollo conceptual, los problemas entre los ejecutivos y el novato director salieron a flote, en principio porque Coppola quería ser fiel a la novela, haciéndola de época y filmándola en New York, elevando con ellos todo el costo del diseño de producción. La Paramount, por el contrario, no quería nada de eso. Los datos y proyecciones recogidos con filmes de la mafia precedentes mostraban al género como uno con poco público y, por lo tanto, las obras pertenecientes a él como unas a contar con poco presupuesto. La aproximación profunda a los personajes que el director estaba tratando de hacer no era bien vista por sus financiadores: Francis Ford veía en Vito un emperador romano con sus tres hijos, cada uno representando una parte de su inmensidad como ser humano. Para los ejecutivos era un simple mafioso matón.

Para el papel de un personaje tan fuerte y carismático como el de Vito Corleone, Coppola escogió en primera opción a Marlon Brando, uno de los actores menos queridos y rentables por y para los estudios en aquellos años. El segundo de su lista era Laurence Olivier, quien tenía las mismas desventajas que su colega, desde la visión de los ejecutivos. Incluso, se dice que George Orson Welles estaba desesperado por hacer ese personaje e hizo lobby por él. Como el hijo menor de Vito, Michael, Al Pacino parecía ser la única opción para Coppola; alguien que los estudios tampoco deseban por el poco peso de su nombre en el cartel. Las partes de Sonny, Fredo y Connie Corleone fueron interpretadas por James Caan, John Cazale y Talia Shire, hermana de Francis Coppola y, en el papel de Tom Hagen sería escogido un reconocido actor llamado Robert Duvall.

James Caan, Marlon Brando, Francis Ford Coppola, Al Pacino,
James Caan, Marlon Brando, Francis Ford Coppola, Al Pacino, John Cazale

Al mismo tiempo que el director luchaba por sus elecciones para los personajes (cuenta Coppola que en una reunión con Paramount fingió un desmayo al escuchar que le rechazaban sus actores preferidos), un frente de batalla impredecible se abría para los productores. Al momento de enterase la Italian American Civil Rights League (IACRL) del tipo de película que se gestaba en el estudio, hizo uso ella de todos los mecanismos a su alcance (protestas en la calle, amenazas a los productores, paro de camiones) para que la misma no se llevara a cabo. Su justificación era clara y obvia: el miedo causado porque el filme fuera a estigmatizar a la comunidad italo americana como una compuesta de puros miembros de organizaciones criminales. Interesante, por supuesto, que la Liga tratara de evitar que se denominara a su comunidad como mafiosa, usando métodos dignos de mafiosos para alcanzar su objetivo y, tal vez más relevante, de que el líder de la organización fuera Joe Colombo, reconocido capo de la mafia italoamericana.

Mientras Francis Coppola trataba de convencer a los ejecutivos de que su idea de hacer una película centrada en la familia era la correcta; Al Ruddy, productor de ella, lidiaba con los jefes de la mafia prometiéndoles que sería una sobre una familia en particular y nunca sobre ellos. Según el propio Ruddy, todo llegó a una buena culminación por la profunda conexión entre Colombo y él mismo; pero también porque el realizador accedió a que la cabeza del movimiento leyera el guion, algo que debido a su larga extensión le quedó imposible de hacer a su contraparte. Al final se cerró el trato diciéndole el líder italiano al artista estadounidense que confiaba en él a ciegas y que esperaba cumpliera su promesa de nunca usar la palabra “mafia” en el filme.

En su frente, Coppola presentaba a los ejecutivos de la Paramount la famosa prueba en donde Brando se transforma en Vito y, tiempo después, la escena en que Michael asesina a Solozzo, demostrando la versatilidad de sus escogidos. Ambas batallas concluyeron con un voto favorable al proyecto, tanto por parte de la IACRL como de la Paramount.

Mario Puza, Francis Ford Coppola, Robert Evans, Al Ruddy
Mario Puzo, Francis Ford Coppola, Robert Evans, Al Ruddy

Infortunadamente, lejos estaban de finalizar los problemas. “The Godfather”, gracias a una nota publicada en un diario de gran relevancia en los Estados Unidos, reveló a la opinión pública la cercanía habida entre las organizaciones mafiosas y Hollywood, llevando a que el valor de las acciones de la Paramount bajaran inmediatamente. La información, como era de esperarse, le hizo perder millones de dólares al estudio y la cordura al CEO de la compañía, Charlie Bluhdon, quien amenazó con cancelar toda la producción como resultado de este incidente.

Todo lo anterior fue por lo que tuvieron que pasar los actores y creadores de una de las películas más importantes en la historia del cine, antes de incluso haber filmado un sólo plano. Pero la producción comenzó y los problemas no disminuyeron. La mafia pasó de tratar de boicotear la filmación, a ofrecer un importante apoyo no solicitado en el uso de las localizaciones por toda “Little Italy”, y a querer colaborar en áreas no requeridas como técnicos consultores. Desde su visión, y según lo cuenta Talia Shire, teniendo en cuenta que lo que estaba retratándose en el  filme eran ellos, los mafiosos, pues quién mejor que los miembros de la mafia para decirles a los cineastas lo que estaba bien o lo que estaba mal. El asunto llegó a un nivel tan alto de compenetración, que se escogió como interprete para el papel de Luca Brassi a Lenny Montana, un ex luchador y miembro de alguna organización criminal de Nueva York. Pero, más diciente e impactante aún fue la presencia del propio Carlo Gambino, capo de capos, en uno de los sets para aprobar el papel de Brando como Vito Corleone y ver la filmación de una escena, precisamente en la que disparan a su alter ego en la pantalla. Al final, la relación entre la mafia y Hollywood sería encumbrada en la escena que Brando comparte con Montana.

CEO de Gulf & Western Charles Bluhdorn y Francis Ford Coppola
CEO de Gulf & Western Charles Bluhdorn y Francis Ford Coppola

Consecuencia de esa intrínseca relación, el F.B.I. dio inicio a una investigacion sobre todos los involucrados en el proyecto. El asunto comenzó por la fascinación que James Caan, quien interpretaba a Sonny Corleone, sentía por los miembros de los grupos criminales que hacían presencia en el set. Su admiración lo llevó a entablar una relación de amistad con Carmine Jr. “The Snake” Persico, uno de los jefes de la familia Gambino. El problema, para los cineastas, era que Persico estaba siendo investigado por el F.B.I. y, al ser su nuevo amigo un actor desconocido en ese momento, los agentes federales tomaron a Caan como un miembro de su organización. Por la importancia y fuerza de todos los involucrados en la producción, era cuestión de tiempo que las cosas estallaran. Según Ruddy, incluso lograron escapar de un intento de asesinato, gracias a información dada por la agencia federal que los investigaba.

La película logró realizarse, se estrenó en marzo de 1972 y desde ese día se fue consolidando en el clásico de cine que hoy es. Tan importante para el cine es la película como su director, quien se convirtió en uno de los más importantes de todos los tiempos. El resultado artístico ya es conocido: las actuaciones de Brando y Pacino pasaron a la historia, la oscura y anaranjada fotografía de Gordon Willis es recordada hasta hoy por su elegancia y belleza, el montaje paralelo al final de la película es uno de los más emotivos y logrados. Todos ellos una sumatoria de elementos que influyeron al interior de la industria del cine, cambiando la manera de hacer películas para siempre.

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La influencia de “The Godfather” es palpable en el cine moderno, haciendo parte ya de la cultura mundial. Ha sido honrada en innumerables espacios artísticos y, sin embargo, uno de sus legados más fuertes es la legitimación romántica de las organizaciones mafiosas. Antes de esta saga, la mafia era totalmente odiada por el público, pero después de ver el tratamiento que se le dio en la película, donde se resaltan valores morales como la lealtad, el respeto y la solemnidad con que cometen sus actos; se logró cambiar la manera en que la gente los veía, teniendo ahora una visión más de respeto y hasta admiración por ellos.

De manera casi surrealista, y como corolario de la inmensa importancia de esta obra, es de recordar que la transformación ocurrida no fue exclusivamente en la sociedad, sino también en las grandes organizaciones representadas en la obra audiovisual. En algún momento feroces opositores a su realización, la mafia, una vez exhibida la cinta, no sólo la encontró agradable y respetable, sino que llegó a dejarse influir por ella hasta cambiar la actitud y comportamiento de sus miembros. Sus integrantes, quienes no se comportaban para nada como se muestra en el film y que nunca habían usado el término de “padrino” para referirse a sus jefes, una vez se estrenó el filme empezaron a tener conductas sociales más solemnes copiadas de la película de Coppola, como besarse el anillo y repetir frases dichas por el personaje de Vito. Esto, nada más que una muestra, tal vez la definitiva, del inmenso poder del cine en nuestra sociedad.

 

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14 comentarios en ““The Godfather”: Cuando La Mafia Pactó Con Hollywood

  1. […] Ahora, muchas veces las críticas que se hacen a estas escenas son del todo incoherentes por parte de quienes las hacen. En ese sentido, el problema no radica ya en que haya un contrasentido con lo que se dice, sino que es algo ilógico las críticas que se hacen a la película y a las escenas. Uno de los ejemplos más claros que hay en ese sentido se da en la película de Francis Ford Coppola, “The Godfather“. […]

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  2. […] Francis Ford Coppola demostró ser un cineasta increíblemente talentoso, un hombre más allá de lo racional, al poder tomar ese caos que alrededor suyo se desarrollaba y plasmarlo en la pantalla. La película es confusa, complicada, desordenada, parece que no va para ningún lado; pero uno se siente inmerso en algo que está controlado por alguien brillante que sabe lo que hace y que tiene la intención de que nos sentamos un poco perdidos en ese momento. El filme no está hecho para que veamos cómo es la guerra; sino para que la sintamos. […]

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  3. […] “The Godfather” – Cuando La Mafia Pactó Con Hollywood: “Mientras Francis Coppola trataba de convencer a los ejecutivos de que su idea de hacer una película centrada en la familia era la correcta; Al Ruddy, productor de ella, lidiaba con los jefes de la mafia prometiéndoles que sería una sobre una familia en particular y nunca sobre ellos. Según el propio Ruddy, todo llegó a una buena culminación por la profunda conexión entre Colombo y él mismo; pero también porque el realizador accedió a que la cabeza del movimiento leyera el guion, algo que debido a su larga extensión le quedó imposible de hacer a su contraparte. Al final se cerró el trato diciéndole el líder italiano al artista estadounidense que confiaba en él a ciegas y que esperaba cumpliera su promesa de nunca usar la palabra “mafia” en el filme.” […]

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  4. […] Francis Ford Copolla alguna vez lo mencionó: “las cosas por las que hoy nos critican como cineastas son por las que nos alabarán en el futuro”. Si se mira la taquilla de un año cualquiera, se encontrará constantemente películas menores en los primeros puestos y grandes clásicos muchas veces apenas entrando en los listados. Filmes como “Casino” de Martin Scorsese, “Trainspotting” de Danny Boyle y “The Usual Suspects” de Bryan Singer, considerados clásicos imperdibles del cine, debieron conformarse con cifras muy inferiores a las recaudadas por películas como “Twister” de Jan DeBont, “Batman & Robin” y “Batman Forever“, éstas dos últimas una vergüenza absoluta de un tamaño tal, que hasta su director, Joel Schumacher, se disculpó por ellas. […]

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  5. […] Francis Ford Coppola explicaba su famosa trilogía sobre la mafia como la película casera más cara de la historia, queriendo con eso decir que sus tres producciones tenían poca conexión con el crimen organizado (temática) y mucho más con el núcleo tradicional de la sociedad (el tema), enfocando él la narrativa como si de la historia de un rey y sus tres herederos se tratara. Es claro que tal distinción no se traslapa en totalidad a las producciones para web: el centro de los dramas televisivos son los asesinos. No obstante, el papel preponderante que en cada casa tienen las madres de los victimarios en los hechos acontecidos, es profundo. […]

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  6. […] Aunque no haga parte de los discos oficiales de la banda, para los fanáticos de los Guns es ya una parte obligada de su repertorio el momento en el que antes de tocar “Sweet Child O’ Mine“, Slash, guitarrista líder de la agrupación, en medio de su solo de guitarra hace una maravillosa interpretación del tema que Nino Rota habría de hacer para la obra máxima del gran Francis Ford Coppolla, “The Godfather“. […]

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