“Rocky Balboa”, La Verdadera Secuela de Rocky.

Posterior al anuncio de Stallone sobre el lanzamiento de “Rocky Balboa” como la película final de la saga, la reacción inmediata de, prácticamente todo el mundo, era el advenimiento del mayor fracaso de la historia cinematográfica. Las palabras del presidente de los famosos Razzie Awards, (los anti-oscars), fueron tajantes: lo que se pronosticaba era un récord de nominaciones. Sin embargo, y de forma harto sorpresiva, una vez lanzado el filme, el éxito de taquilla y de crítica fue tan inesperado, que hasta el jefe de los premios a lo peor del cine se vio forzado a calificar sus comentarios como unos “muy equivocados”.

Para las generaciones más jóvenes, sin duda alguna el personaje de Rocky es uno con pocas razones para darles su admiración. En muchos casos, el primer recuerdo existente del semental italiano es su famosa pelea contra Ivan Drago en “Rocky IV“. Y es que es verdad lo poco habido por rescatar en el aspecto artístico de esas entregas del boxeador. Pero, cuando se puede disfrutar de la primera película de la marca, honestamente se logra entender el porqué de la tan inmensa fama de ésta, por qué hace parte de las películas más importantes de los Estados Unidos según la AFI, y por qué le robo el Oscar a la “Mejor Película” a uno de los mayores hitos del cine como lo es “Taxi Driver”.

Poster "Rocky Balboa"
Poster “Rocky Balboa”

Porque “Rocky” es una película impresionante por el hermoso mensaje y el bellísimo guion. En ese primer filme el boxeo es una metáfora sobre la vida y lo duro de pasar por ella; pero también de las oportunidades presentadas y la fuerza habida en las personas capaces de no dejarlas escapar. Es la historia de un desafortunado enfrentado a saber el desperdicio que ha hecho de su tiempo y talento; pero quien una vez tiene un chance para mejorar su situación con una pelea de boxeo, decide dejar todo su ser en el ring, buscando conseguir un respeto hacía él, totalmente esquivo por parte de la sociedad hasta ahora.

El tema de toda la obra es uno cautivador para la audiencia de cualquier época, pero de gran impacto, especial e íntimo, para el público norteamericano viviendo en la época de su estreno: una década caracterizada por un inmenso desempleo y estanflación, como fueron los años 70. Es, toda la obra, un llamado a la esperanza y al trabajo duro y honrado como la única y la mejor manera para salir adelante. Un halo de esperanza para un público ávido de él. En ese contexto, impresiona el poder emanado de la pelea final, pues en ella el único deseo habido en el personaje de Rocky es culminar el combate (Going the distance), sabiendo sería eso lo que lo convertiría en la única persona en permanecer los 15 rounds con el campeón mundial Apollo Creed, interpretado magistralmente éste por Carl Weathers. No es ganar, sino el superarse a sí mismo. Producto de ese deseo irracional, durante todo el transcurso de la contienda lo presenciado es un destrozado Rocky por poco incapaz de sostenerse, pero impulsado infinitamente por el afán de ganarse el respeto de los demás y el de su recién enamorada novia, manteniéndose de pie a toda costa.

Stallone en "Rocky"
Stallone en “Rocky”

Producto del inmenso éxito taquillero obtenido por esta película, (ingresó 200 veces su presupuesto) era de esperarse que Hollywood (ya cómodo con las franquicias) no dejara morir al personaje, haciéndole cuantas secuelas fueran capaces de explotar. De allí en adelante se vieron producciones muy populares entre el público, pero desfigurantes del inspirador mensaje emanado de la primera de ellas. Con ese pasado, nada bueno se podía esperar de la sexta y definitiva última entrega del personaje favorito de Stallone. Sin embargo, y es que todo debe decirse, la obra de la saga es una excelente manera de culminar con uno de los personajes más nobles, lindos e inspiradores traídos a la vida por el cine.

Rocky Balboa” ubica su historia en la vida de un boxeador retirado incapaz de encontrar verdadera dicha en su vida como ex pugilista. Vive su retiro junto a su cuñado, atendiendo su exitoso restaurante, siempre concurrido por la atracción habida en los comensales de poder ir a escuchar las historias del excampeón mundial. Gracias a una animación producida (basada en el hecho real sobre la realizada para analizar quien saldría ganador en una pelea entre Muhhamed Alí y Rocky Marciano) con la que se especulaba que en un encuentro entre Rocky y el actual campeón mundial, Mason Dixon, quien ganaría sería el retirado deportista, un interés sincero del viejo peleador por volver al cuadrilátero comienza a despertarse en él.

El Último Round
El Último Round

Consecuencia del afán de ganancias de unos codiciosos empresarios, una pelea de exhibición entre Rocky y Mason se hace realidad, generando en algunas personas allegadas a la vieja gloria una sincera preocupación y, por ende, un intento aguerrido por evitarla. Desde ese momento en adelante comienza el clásico montaje del entrenamiento de Rocky; pero también una especie de regalo para los fanáticos, al ir insertando de manera muy bien elaborada elementos de las anteriores entregas, poblando con ellas de mucha emoción a los fieles seguidores de la serie.

En ese trabajo, uno de los personajes mejor traídos a la actualidad es el de Marie, la pequeña quien en la primera entrega le espeta a Rocky la realidad de su vida al recordarle que no es él nadie para andar por el barrio aleccionando a otros, pues es precisamente él el mayor “perdedor” de todos. Cuando reaparece en “Rocky Balboa“, Marie ya es una mujer madura, interpretada por Geraldine Huges, quien le agradece a su antiguo consejero las palabras recibidas de niña, pues le ayudaron a salir adelante despúes de él haberse convertido en una inspiración para todos. En esa última entrega le devuelve ella el favor, al ser la voz de la razón para Rocky y quien más lo apoya para ir a la pelea con Dixon. “Peleadores pelean”, enfatiza ella.

"Rocky"
“Rocky”

La última producción de la franquicia (se usa esa palabra por falta de sinónimos) fue una de bajo presupuesto (24 millones) escrita y dirigida por el propio Stallone, adolorido en gran parte por la falta de apoyo de personas tan indispensables para la serie como Talia Shire (Adriane), Laurence Tureaud (Clubber Lang), Carl Weathers (Apollo) y Dolph Lundgren (Ivan Drago). El director les pidió permiso para usar footage de sus personajes en las anteriores películas. Mr. T y Lundgren no tuvieron ningún problema en aceptar, pero Weathers le pidió a Stallone una parte en la película para Apollo, a pesar del fallecimiento de su personaje. Comprensiblemente, la respuesta a tan extraña petición fue una negativa por parte de Stallone, generando un rechazo odioso de Weathers, quien quitó su apoyo de la producción, forzando al uso de un doble para sus partes.

Conocedores del deseo de Stallone de tener una película con remembranzas a las otras cinco (por eso mismo se retoma el personaje de Geraldine y de el cantinero Andy interpretado por Don Sherma, quien sale en la I, la III y la V) la falta de apoyo de Weathers para usar las tomas del personaje por él traído a la vida, tuvo sus complicaciones para el director. Triste hecho, porque con él se dio una de las mejores anécdotas de toda la saga. En el proceso de casting para el primer filme, Weathers llegó a leer el guion con un desconocido actor llamado Sylvester Stallone, autor del libreto y futuro protagonista del filme, esto último algo desconocido por quien sería recordado como Apollo. Cuando el futuro Creed terminó el casting, riéndose con mucha burla le comentó a John G. Avildsen, el director: “cuando me pongas con un actor de verdad, lo haré mucho mejor”. En ese momento Stallone dijo: “él es”.

Última batalla de "Rocky Balboa"
Última batalla de “Rocky Balboa”

Esa falta de apoyo también estuvo en el equipo de producción, forzando a  Stallone a trabajar con un desconocido, pero talentoso fotógrafo llamado J. Clark Mathis; y un editor proveniente de la televisión como es Sean Albertson, quienes se pusieron a la altura del desafío, entregando una película bellamente filmada.

Traslapándose de la realidad a la ficción, la filosofía alredor de la producción es la misma llenando la historia del filme: no contó con ningún tipo de ventaja o apoyo, logró triunfar entre el público y la crítica, dándole el final tan merecido por “Rocky”. Vista las dos como tándem, es una tristeza haber conocido el resto de la saga, la que realmente mucho no dejó. Bueno, centenas de millones de dólares, lo que es no poca cosa.

Pero se alaba con fuerza esta última parte, por el dramatismo habido en los personajes. Las motivaciones del principal de ellos son muy humanas, terrenales, cotidianas, de enorme conexión con el público. Uno de los momentos insignas del filme, el discurso al hijo sobre lo duro de la vida, parece ser hecho por parte del escritor para su propio hijo, Sage Stallone, quien habría de fallecer poco tiempo después, según palabras de cercanos al actor.

La pelea final es, de nuevo, una metáfora. Luchar contra la vida, la dureza de ella, tal y como le explicó a su hijo. La misma de la primera, cierto es, por supuesto, pero adecuada a la edad del personaje. Lo dicho en “Kill Bill Vol. 2” sobre cómo el retiro es el causante número uno de muertes entre las personas entradas en años es absolutamente cierto. Y eso es lo llevado a la pantalla en la obra consentida de este actor: ¿qué queda de una persona cuando ya no puede ser lo que lo define? ¿Es una locura esa última pelea? Posiblemente; pero lo es más no hacerla. Por eso el bello final, con un público puesto de pie al escuchar el campanazo final de una pelea a punto de ser perdida por aquel al que estaban apoyando. Una algarabía producida para despedir a un ídolo capaz de robar el corazón al más frío de los seres, quien lo único que deseaba era una última guerra en las lonas.   

 

Anuncios

Deja un comentario