«Mission Impossible», El Legado De Tom Cruise.

Tom Cruise fue, durante veinte años, un dios del cine. Dos década en las que el actor mezcló a la perfección el estreno de los más enormes blockbusters Top Gun«, «Interview With The Vampire», «War Of The Worlds«), con trabajos junto a los más reconocidos y alabados cineastas («Born On The Fourth Of July«, con Oliver Stone; «Eyes Wide Shut«, con Stanley Kubrick; «Collateral«, con Michael Mann). Difícil encontrar con una época dorada como la de este hombre, pudiendo llegar a consagrárlo como la celebridad más grande que haya producido Hollywood jamás.

De aquellos tiempos, es también uno de los momentos más emotivos para el interprete según él mismo: su entrevista con James Lipton en el emblemático «Inside The Actor’s Studio«. En la conversación, la joven estrella reveló que en la primera aproximación que tuvieron con él Don Simpson y Jerry Bruckheimer para que estelarizara «Top Gun», les pidió él que mejoraran el texto. Para el autor de estas palabras, esto es una cosa mayor, puesto demuestra que su éxito no fue producto de la casualidad; sino de un increíble talento personal para escoger y modelar proyectos. Desde allí, el paso a la producción estaba cantado.

«Mission Impossible», La Saga.

Su primer trabajo como productor fue «Mission Impossible«, la que ejecutó a través de la compañia Cruise/Wagner, fundada por él junto a su antigua manager, Paula Wagner. Era ésta una película que traslapaba al cine una serie de los años ochentas, la que a su vez era un remake de una serie de los años sesenta, lo que obligaba a los creadores a darle un nuevo aire a una historia que se había contado ampliamente.

Desarrollada como un evidente vehículo de lucimiento para Cruise, la película tomó un riesgo artístico que por más que obvio, fue bastante valiente. «Mission Impossible«, el producto televisivo, contabas las aventuras y desventuras de un grupo de espías en su objetivo de concluir las misiones más complicadas posibles. Con un guion de David Koepp y bajo la dirección de Brian De Palma, la película se desarrolló de una manera que traicionaría el legado de la serie.

Mission Impossible
Ethan Hunt en «Mission Impossible» (1996)

El primer gran golpe recibido por el espectador es su arranque, cuando todo el equipo que trabaja junto al agente Ethan Hunt es asesinado. Se marcaba ya, con ese primer acto, un claro espacio entre los dos formatos. Llevando esa diferenciación aún más allá, cuando al final del metraje del whodunit se nos revela que el villano de la película no es otro que el protagonista de la serie y líder del grupo, Jim Phelps, interpretado por Jon Voight.

El cambio de personaje central de un agente del gobierno a un agente en el campo, permite que a su vez, el género de la historia se modifique a uno de acción, dejando de ser uno de aventuras, como lo fue por tradición. Con eso, la película mantiene una conexión con los programas televisivos, pero inserta una nueva etapa, una evolución si se quiere, otra era en la historia que ya conocíamos.

Mission Impossible II (2000)
Ethan Hunt en «Mission Impossible II» (2000)

Establecido el nuevo tono, Cruise/Wagner decidieron profundizar su marca en su secuela, consagrándola como un completo filme de acción. En la primera, De Palma había logrado un gran thriller de suspense, clásico de su estilo, en medio de un drama de intriga y espionaje a la más vieja usanza, con escenas llenas de altas dosis de acción, protótipico de la Guerra Fría. Para esta, John Woo sería el encargado de crear una película que se desconectaría por completo de su pasado, con una carga absoluta sobre el protagonista como héroe de acción.

Con un guion que solo se puede describir como mediocre, hecho por Robert Towne (palabras mayores si recordamos que este hombre escribió «Chinatown» y que recibió agradecimiento de Francis Ford Coppola al recibir el Oscar a Mejor Guion por el de «The Godfather«), Woo pudo desarrollar una cinta a la altura de aquellas que lo habían llevado a la fama: llena de tiros, explosiones, peleas y persecuciones; pero eso sí, trazadas y filmadas por la mano de un verdadero maestro del cine de acción. Las escenas del cineasta son pinceladas de un poderoso artista visual, que ama por completo el género en el que se mueve y el que pudo llevar, gracias a su mano, a un nuevo nivel.

Ethan Hunt en
Ethan Hunt en «Mission Impossible III» (2006)

Para la tercera parte se quiso trabajar en un principio con David Fincher, pero este renunció por diferencias con Cruise y su puesto lo tomó J.J. Abrams, creador de «Lost» y «Alias«. Estaba él a punto de convertirse en el nuevo niño consentido de Hollywood. «Mission Impossible III» fue una digna continuación en cuanto a película de acción se refiere, con una participación mayor del equipo que acompañaba al agente; pero que aportó tener un villano memorable, algo que faltó en las anteriores.

Phillip Seymour Hoffman, quien acá volvió a mostrar en la cinta porque era el mejor de su generación, fue un gran enemigo para Hunt. El diseño del personaje fue sencillamente alucinante: no sabíamos qué hacía, no teníamos idea de donde provenía su poder, nunca nos mostraron su organización… todo, absolutamente todo alrededor de él era un misterio; pero era claro que era una amenaza de la mayor envergadura y que era totalmente inescrupuloso. Y eso, la intriga, el desconocimiento, lo hacía mucho más temible. El personaje está perfectamente diseñado por un creador cuya conferencia en TED es una clase magistral sobre el misterio.

Ethan Hunt en
Ethan Hunt en «Mission Impossible: Ghost Protocol» (2011)

Para la cuarta entrega, el asunto se llevó a otro nivel. Ya como productor individual, Cruise contrató a Brad Bird, pudiendo éste estrenarse como director de películas de acción real, después de una brillante carrera en la animación donde realizó «The Incredibles«, «Ratatouille» y «The Iron Giant«. Filmando un guion escrito por los desconocidos Josh AppelbaumAndré Nemec (protegidos de J.J. Abrams, quien en esta ejerció de productor), se hizo una película donde volvió a contarse con el trabajo en equipo como base de la trama; pero sobre todo donde se ejecutaría la escena de acción más increíble vista en una pantalla de cine: la escalada del Burj Khalifa.

La película es, de lejos, la producción más ambiciosa de todas las cuatro y, tal vez por eso, los realizadores decidieron usar el formato IMAX para varias de las escenas de acción, logrando secuencias realmente magistrales: la ya mencionada escalada del edificio, por ejemplo, la que valga decir, produce vértigo cuando se disfruta en una sala IMAX; la destrucción del Kremlin; pero, sobre todo, la persecución en la tormenta de arena, una secuencia amplíamente innovadora, donde el tono hitchckosiano salta a la vista de manera maravillosa.

Mission Impossible Rogue Nation
Mission Impossible Rogue Nation

Para julio de 2015 se estrenó la quinta parte de la franquicia, la que prometía ser la más grande de todas, pero resultó siendo más de lo mismo. Hoy, son claros los elementos que identifican las películas: una internacionalización en las localizaciones; una escena cúspide de acción (la primera en el TGV francés, en la segunda la persecución en las motos, la tercera una completa secuencia intercontinental y las ya mencionadas de la cuarta); y, por último, el tener a Tom Cruise haciendo sus propias escenas de riesgo, de manera de que se toman primeros planos en los momentos más espectaculares, dándole un aire especial a cada uno de ellos.

«Mission Impossible: Rogue Nation» iba a, según su productor, sumar todo lo anterior hasta llegar al paroxismo. Christopher McQuarrie, quien comenzó a trabajar con Cruise en «Valkyrie» como escritor y al que luego dirigiría en «Jack Reacher«, sería el encargado de tomar las riendas en esta producción, que realmente no logró fascinar a a las audienecias. La base de todo era ver a Hunt batallando con un adversario que los más fanáticos de la serie extrañaban profundamente: el Sindicato. En honor a la verdad, en ella se sintió una franquicia algo gastada ya. No obstante, la verdad es que hasta ahora, esta saga, creada a la medida por el actor, ha sabido ir creciendo con cada película, aunque en esta no hubo una evolución real. La escena de Cruise montado a un avión no fue más que una payasada casi que sin sentido dentro de la historia. Donde sí hubo una verdadera puesta en escena espectacular, fue en la secuencia de la opera en Viena, durante la interpretación del Turandot de Giacomo Puccini, la que rememora y hace honra al clásico «The Man Who Knew Too Much» de Alfred Hitchcock.

MI-Fallout

El dúo actor director repetirían en sus respectivos cargos para la sexta entrega de la franquicia, ejecutando una película de acción insuperable. Es, tal vez, la obra del género más ambiciosa jamás llevada a la pantalla. El gran obstáculo es que, al ser una producción diseñada para el lucimiento de su estrella, debe caer siempre en lugares comunes, dado que el actor tiene un limitado (sí, impresionante, pero no deja de ser limitado) número de escenarios donde se puede lucir. Siempre lo vemos corriendo, manejando autos a altas velocidades, trepando en alguna montaña, condiciendo motos… Acá de eso hay, pero le agrega una subida a un helicoptero insuperable y un salto en HALO desde un avión verdaderamente alucinante.

Un elemento vibrante de esta producción fue la sorpresiva aparición de Henry Cavill, como el agente August Walker, creando un villano verdaderamente fascinante, impredecible e intimidante, algo que sólo se había logrado en la tercera entrega. Lorne Balfe hizo una banda sonora realmente grandilocuente, majestuosa musicalmente y capaz de elevar la calidad del filme, que no pasó desapercibida para nadie. A pesar de los lugares comunes, McQuarrie exigió a Cruise la libertad para hacer una película diferente a la anterior. Para él, la franquicia se caracterizaba por tener en cada entrega la firma de un director diferente, por lo que esperaba poder hacer lo mismo de cara y en respeto a los fanáticos.

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«Mission Impossible: Fallout» es tal vez la cúspide de la saga. Impulsados por haber sido, también, la más exitosa de todas, Paramount anunció una última entrega doble con Cruise como protagonista y McQuarrie como director escritor, con la que el interprete se despedirá de su personaje más querido. La ambición y entrega del actor es innegable, tanto como su disminuida capacidad actoral, pues la verdad es que es un papel básico y muy repetitivo, apenas lo justo.

Pero, sin tener alguna rastro de duda, la séptima y octava película serán un espectáculo cinematográfico único. Escenas de acción impresionantes para detener la explosión de una bomba nuclear, filmadas ellas con enorme inteligencia para engañar al espectador y con su protagonista poniendo su integridad en peligro, serán la dosis mínima a encontrar en un par de filmes llamados a cerrar toda una era en Hollywood: cerca de 25 años en los que Tom Cruise fue el agente Ethan Hunt en la saga de «Mission Impossible».

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2 comentarios en “«Mission Impossible», El Legado De Tom Cruise.

  1. […] El seriado, del que hay mucho por elogiar y del que ya se alabó sus genialidades, es en cierto sentido una sumatoria de lugares comunes y clásicos del cine mundial. El asesinato del grupo religioso dominando “King’s Landing” recuerdo mucho a la famosa escena del bautizo en “The Godfather“; el encuentro entre “la mamá de los dragones” y su fiel amigo Jorah en el “coliseo romano”, parece sacado del “Gladiator” de Ridley Scott; y las máscaras de camuflados capaz de esconder a las personas haciéndolas pasar por otras las vimos antes con mucha similitud, en la saga y la serie de “Mission Impossible“. […]

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