“House Of Cards”, La Revolución De Netflix

Durante los años ochenta, la gran pelea comercial del mundo fue entre los gigantes Pepsi-Cola y Coca-Cola. En los noventa, la batalla fue entre Apple y Microsoft. Para los primeros dos mil, el enfrentamiento fue entre Facebook y Google. Para esta segunda década del milenio, no me cabe la menor duda, los titanes que estarán sacándose sangre serán HBO y NETFLIX.

Ya es famosa la frase que hizo Reed Hastings, CEO de NETFLIX, después del estreno de la niña consentida de la compañia de streamming, “House Of Cards“: debemos convertirnos en HBO antes que HBO se convierta en nosotros. Y es que el revuelo de la serie fue tan enorme, que podemos decir, honestamente, pateó las bases del negocio del audiovisual casero a nivel mundial.

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Frank Underwood: “Welcome to Washington”.

La televisión pasaba por un gran momento en el mundo; pero quedaba en el aire la idea que el rey de la industria era la compañía de Time Warner, HBO. Se admitía que había buenas series, pero la “calidad HBO” era la que mandaba. Eso, en muchos sentidos, era cierto. Cuando NETFLIX estrenó “House Of Cards”, se hizo una movida tan impresionante en la mesa del ajedrez televisivo mundial, que por primera vez el rey se sintió en jaque.

Por supuesto que habían otras series, de otras cadenas, de enorme calidad. “Breaking Bad”, “Mad Men” y las primeras cuatro temporadas de “Lost” habían alcanzado niveles de admiración escalofriantes. Pero durante más de una década, quien lideraba la pantalla chica, quien innovaba, quien colocaba las pautas a seguir era la cadena HBO. Cuando se estrenó “House Of Cards”, no solo se estrenaba una nueva serie, de insuperable calidad artística, se le proponía al espectador una nueva manera de disfrutar el contenido.

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One Nation Under…wood

“House Of Cards” no solo alcanzaba las cuotas de calidad de las más y mejores; sino que le presentaba a las audiencias todo un nuevo escenario televisivo: ver la serie cuando quisieras, a la hora que quisieras, al ritmo que quisieras. La dictadura de la programación era amenazada por la anarquía del televidente. NETFLIX creaba un nuevo mundo, uno en el que los todopoderosos del pasado no tenían espacio, a menos que cambiaran su esencia.

Pero la jugada, más que arriesgada, solo podía concretarse si el contenido que se presentaba era excelente. Y “House Of Cards” lo es. La dirección de cada capítulo es magistral, el apartado técnico en audio e imagen es exquisito, la banda sonora es deliciosa. Eso es innegable; pero, de lejos, lo más llamativo de la serie, como sucede con toda buena obra de arte cinematográfico, son las personas delante de la pantalla.

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Kevin Spacey y Robin Wright son quienes se roban todo el show; pero todos los secundarios logran cumplir su función a cabalidad. Escenas de enorme complejidad dramática pululan; pero pareciera que para los interpretes son como estar en el primer día de clases de la escuela más mala de actuación. La credibilidad que transmiten los personajes, cuando se analiza, es escalofriante, puesto que es claro que cada uno de ellos, las creaciones de ficción, está desarrollado para superar la realidad con creces. El talento de los actores hace que ver “House Of Cards” resulte similar a experimentar el conocer al grupo de personas más exóticas e interesantes posibles.

Siempre ha sido una posición muy de este blog resaltar el trabajo de poner las palabras en el papel, (algo dentro de todo comprensible) y en consideramos que en esta serie, el verdadero genio detrás de esta magnifica producción es el equipo de escritores, quienes están dirigidos por Beau Willimon. En ese espacio, “House Of Cards” realmente se atrevió a mucho. Pero el riesgo artístico tomado allí, contrajo resultados absolutamente satisfactorios.

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Elenco de House Of Cards.

El primer gran impacto de la serie es el rompimiento de la cuarta pared. No cuaja siempre el tener a un personaje hablándole al público; pero aquí fluye a la perfección. En la entrevista que Kevin Spacey tuvo con Charlie Rose, para la primera temporada, el actor comentaba que esta idea de diálogo entre personaje y público es muy similar a la obra “Richard III” de Shakespeare. Con esa herramienta, lo que se quiere es hacer al espectador cómplice del accionar de Frank.

Pero aún más impresionante, es el hecho de que el plan de Frank, el motor dramático de la serie, la fuerza sobre la que todo gira en “House Of Cards”; nunca nos es revelado. Sabemos que él se va a vengar; pero cómo lo va a hacer, es un misterio. Pasaremos casi toda una temporada tratando de descifrar qué es lo que va a hacer; estaremos a su lado y tendremos una conversación privilegiada con el hombre; pero nunca se nos dirá su cometido. Se nos irá mostrando. Lo vamos a ir descubriendo. Lo iremos viendo por nosotros mismos. Eso es la definición exacta de maestría narrativa.

Frank Underwood
Frank Underwood

Ese fenómeno, de contar la historia de esa  manera, convierte éste drama en uno completamente adictivo, puesto nos genera una intriga creciente por saber, constantemente, qué es lo que está haciendo. Más aún, la perfecta coordinación con la que trabaja con su equipo: su esposa y el asistente Stamper, nos hace sentir que todo está saliendo de maravilla, aunque no sepamos qué. Prácticamente llevaron a la perfección la idea de que si al ser humano se le niega la información, más quiere saber.

Esa escritura, tan magistral, solo podría ser orquestada por un genio liderando el detrás de cámaras y “House Of Cards” lo tenía. David Fincher es el director de los dos primeros capítulos y uno de los productores ejecutivos, y es claro que en televisión, el segundo cargo es más importante que el primero. La dirección del autor de “The Social Network” y “Se7en” , estableció el tono del programa, el que se ha mantenido por tres temporadas, cada una con muchos más amantes que detractores.

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No obstante, donde sí hubo una especia de consenso es que la segunda temporada es inferior a la primera, algo con lo que acá estamos en desacuerdo. Lo que sucede, para quien acá escribe, es que en la segunda es evidente cuál es la intención de Frank. Por eso todo el misterio que se movía en la primera se desvanece. Pero, precisamente por eso es que es se volvió tan fascinante la tercera temporada: por la espera a saber qué iba a hacer Frank con el poder obtenido.

En ciencia política, siempre se ha hablado de un mal: el querer llegar al poder por el poder. Es claro que esa no es la intención de Frank. Durante esa tercera temporada, se nos empieza a demostrar que este hombre, inescrupuloso, vengativo, astuto, malvado, brillante; realmente tiene un plan. Sus objetivos son trascendentales y más profundo de lo que pudiéramos vislumbrar en una primera parte.

Lejos estamos del fin de la serie.

House Of Cards
House Of Cards, de Netflix.
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9 comentarios en ““House Of Cards”, La Revolución De Netflix

  1. […] hechos se van dando. Y eso es maestría a la hora de contar una historia. Después de ver “House Of Cards“, uno no le vuelve a pedir a un político nada. No se espera nada de ellos. Se sabe, simple y […]

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