¿Ha Muerto El Celuloide?

En un principio, las razones para el uso de la tecnología digital en el cine estaban relacionadas con las facilidades obtenidas (costos principalmente) para aquellos quienes fueran a usarla. Y, en aquel momento, no cabía la menor duda de que la calidad del celuloide superaba con creces a lo traído por las nuevas cámaras. Era una cruda pero cierta realidad.

Pero en los últimos diez años se ha podido disfrutar de la evolución de la tecnología digital y su constante progreso hasta nuestros días, una época, nos atrevemos a decir, en donde se le ha dado el toque final a la antigua forma de capturar imágenes para cine. La manera más sencilla para dar a entender cómo el digital ha llegado a consolidarse como el formato estándar en nuestra industria, es sin duda alguna, haciendo un repaso por los hitos alcanzados en varias producciones.

Poster Oficial de la Película
Poster Oficial de la Película «Born Of The Fourth Of July»

Desde su aparición, el vídeo había venido encontrando su espacio en el cine. Francis Ford Coppola hablaba desde los setenta de hacer películas digitales, promoviendo que el trabajar de esa manera permitiría agilizar el proceso de producción cinematográfica. Se recuerda hoy con viva fuerza el documental «Ride The Liigthing«, de Win Wenders, éste una larga conversación con Nicholas Ray, donde se exhibían claros momentos grabados en formatos diferentes al cine. Vale mencionar, también, el interesante uso que Oliver Stone hizo de la tecnología al insertarla en medio de sus películas, sobresaliendo la escena de la Convención Republicana en «Born In The Fourth Of July» y algunos extractos en los momentos de la cárcel en «Natural Born Killers«.

Sin embargo, tal vez la película en los años noventa que más impacto tuvo en el mundo por su trabajo con el vídeo, fue la obra «Festen«, de Thomas Viterberg, producto de la escuela de cine danesa conocida como «Dogma 95«. La verdadera originalidad del trabajo radica en que fue un proyecto planeado para filmarse en digital en su totalidad. No se quería usar un poco para darle cierta estética a ciertos momentos: «Festen» tenía como objetivo una estética del vídeo: tanto en su look como en la facilidad que ofrecían esas cámaras para el movimiento. Antonhy Dod Mantle, el fotógrafo de aquella producción, se convertiría con el tiempo, en una figura vital de la evolución del cine electrónico.

Poster Oficial De La Película.
Poster Oficial De La Película.

El alcance de la película de Viterberg fue internacional. Desde su presentación en el Festival de Cine de Sundance, la producción fue adquiriendo interés por todo el globo, dado lo novedoso en todo lo referente al área visual. Se sentía que se estaba viendo una película diferente, por poco disruptiva y casi que atrevida. No obstante el éxito obtenido, «Festen» se sintió todo el tiempo como una película menor, de bajo presupuesto y de mucho éxito pero para su condición, no para el cine en general.

Y es que durante aquellos años, el cine digital seguía viéndose como una opción para aquellos que no se habían establecido como realizadores; más nunca como una posibilidad de cambio para el formato tradicional. Pero todo eso empezó a cambiar con el estreno de «Collateral» de Michael Mann, en 2004.

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Escena de «Collateral» donde se ve el uso del digital en su máxima expresión.

El afamado director había hecho algunos experimentos con el cine digital en los años noventa. Tanto en «The Insider» como en «Ali«, se ven planos nocturnos claramente tomados con esta tecnología. Lo interesante es que en ambos casos el formato electronico tenía como objetivo complementar al celuloide, explotando las características estéticas de cada uno. No era falta de presupuesto, era que Mann había encontrado cómo usar las texturas ofrecidas por la tecnología digital en oposición a lo que podía capturar el formato cine, en una película de alto presupuesto.

Y la ventaja más grande que tiene el uno sobre el otro es el filmar en situaciones de poca luz. Por eso, tal vez, es que Mann decidió insertarse en el proyecto escrito por Stuart Bettie. «Collateral» es, en el sentido clásico de una estructura narrativa, el tercer acto de una película, y uno en el que todos sus acontecimientos se dan en una sola noche. Entendiendo el contexto en donde se movería toda la historia, Mann, en asocio con su director de fotografía, Dion Beebe, decidieron filmar los exteriores con cámaras digitales, la Viper y la Sony F700, creando un look verdaderamente espectacular para el filme.

En «Collateral» la noche cobra una vida que nunca había tenido antes. La ciudad de Los Ángeles se ve en su total magnitud. El cielo no es un manto negro que cubre todo debajo de él, como se vería si se hubiera filmado en cine; sino que se convierte en un espacio en el que se vislumbran aviones, estrellas y hasta nubes. Las luces de la ciudad se ven nítidas y a la distancia, dándole una visual alucinante al fondo de campo. Como nunca antes, la ciudad es una parte integral de la película, un personaje y la noche, en su nueva presentación frente al espectador, es un renacido espacio para hacer cine.

Con este trabajo Mann encontró un lugar para el digital en el mundo del cine y desde ese día éste dejaba de ser un bien sustituto, como dirían en economía, y se transformaba en un medio con su propia estética.

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Fotograma de Zodiac

El siguiente paso en la evolución del digital se sintio en la película de David Fincher, «Zodiac«. En este caso particular, lo que más llamó la atención fue que su imagen no tenía nada que envidiarle a una que hubiera sido filmada en cine. El trabajo que el famoso director y su cinematógrafo, Harris Savides, lograron, fue tan espectacular que es imposible diferenciar en qué medio fue filmada.

Fincher y Savides, usando de nuevo la Viper, lograron darle al digital una calidad tan alta como la del cine, puesto que en ningún momento se siente que la película haya sido cinematografiada con un medio menor o diferente al tradicional. Por el contrario, es valido traer a colacion lo que uno de los productores, Ceán Chaffin, tal vez, hablaba: todo el mundo disfrutaba de la película sin llegar a notar el uso del digital en la totalidad del metraje. Decía ella que, y riesgoso no estar totalmente de acuerdo, no había mayor muestra de elogio hacia el trabajo que este desinterés por cómo se había filmado. El cine y el digital se igualaban en esta hermosa producción.

Un fotograma de una de las escenas visualmente más hermosas de
Un fotograma de una de las escenas visualmente más hermosas de «Skyfall»

El medio se había venido perfeccionando durante años. Había servido como reemplazo barato, luego había encontrado su propia estética, después lo había igualado y estaba listo para atacar con todo. El golpe de muerte lo dieron Sam Mendes y Roger Deakins al filmar «Skyfall» en digital y con la celebrada Arri Alexa.

Las escenas de día en esta película se ven tan bellas y espectaculares como las que se registran con una cámara de cine. Pero el trabajo de Deakins está lleno de siluetas y claroscuros que embellecen de manera exquisita la calidad visual de la cinta. Al usar el digital, esos espacios y cuerpos oscuros se aprecian de una manera preciosa y portentosa. Esto, sumado a las escenas nocturnas, donde un haz de luz azul luna deja ver un hermoso espacio en el campo, hacen que en el apartado cinematográfico «Skyfall» se vea mejor que cualquier película filmada en cine.

El disfrute de la película en el formato IMAX hace que la apreciación visual sea aún mayor. Lo que hizo Deakins fue usar el archivo de Arri en su totalidad, sin cortar arriba y abajo para el aspect ratio, con lo que se veía un 33% más en las salas IMAX que en las tradicionales. Siendo un formato enorme, la calidad de las películas exhibidas allí debe ser siempre la mejor. Y en «Skyfall», filmando en digital, Roger Deakins y Sam Mendes lo lograron.

Antonhy Dod Mantle fue una figura esencial para el desarrollo del digital en el mundo del cine, puesto fue importante lo hecho con Dogma 95, pero también el primer cinematógrafo en recibir el premio Oscar a la mejor dirección de fotografía por una película filmada en ese formato. El premio fue por «Slumdog Millonaire«. Todas producciones que revolucionaron el uso del formato, llevándolo hasta la situación actual, en el que se erige como una mejor opción que el celuloide.

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Nolan Y Su Eterno Amor Por El Celuloide

Hay que reconocer que «Dunkirk» fue un evento cinematográfico máximo. Christopher Nolan declaraba que Hollywood se había decantado por el digital, simple y llanamente porque en los últimos años las películas no tenían como objetivo captar la realidad sino un mundo imaginario. Se refería él, por supuesto, a los blockbuster más tradicionales de nuestro tiempo. Siendo su deseo retratar un hecho histórico (eso sí, bastante modificado) el objetivo era captar las imágenes con la mayor realidad posible. Con un diseño de producción alucinante (hasta compraron aviones), el uso de las cámaras IMAX con cinta de 70 mm. fue una maravilla. Según Nolan, si se hablará en términos digitales, el capturó su filme con una cámara de 17K.

Aunque «Dunkirk» es realmente una maravilla para el sentido de la vista, no es para nada un retroceso en el proceso de consolidación del digital. Los avances de esta tecnología son indudables y, como decía Robert Rodriguez, la tendencia demuestra que sólo es cuestión de tiempo para que el digital deje atrás cualquier superioridad que aún pueda presentar el tradicional formato.

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